La más reciente adaptación de Sensatez y sentimiento, novela escrita por Jane Austen en 1811, plantea la interrogante sobre si la sociedad ha avanzado realmente en los últimos 215 años. La película, que llega a los cines de México el 29 de octubre, muestra que en muchas partes del mundo las mujeres aún no cuentan con independencia total.
Los personajes principales son Daisy Edgar-Jones como Elinor Dashwood, Esmé Creed-Miles como Marianne Dashwood, Frank Dillane como John Willoughby, Herbert Nordrum como el coronel Brandon, y la directora Georgia Oakley, quienes parecen coincidir en que el tiempo no ha cambiado mucho la situación. La historia se centra en las hermanas Dashwood, que enfrentan la vida desde dos perspectivas opuestas: la mayor se guía por la razón, mientras que la menor se deja llevar por la pasión, en un contexto donde las leyes favorecen a los hombres y el medio hermano controla la herencia familiar.
Georgia Oakley explicó que al recibir la propuesta para hacer una nueva versión de la novela pensó en modernizarla, pero se dio cuenta de que no era necesario porque "Jane Austen estaba escribiendo sobre temas bastante contemporáneos". La directora señaló que, aunque se dice que las mujeres pueden ser independientes, existen muchos sistemas socioeconómicos que limitan esa independencia. Comentó que las conversaciones actuales que tiene con sus amigas sobre el significado de ser mujer son similares a las de hace dos siglos.
Como ejemplo de esta persistencia, mencionó regímenes como el talibán y el iraní, donde las mujeres no tienen acceso a la educación superior ni autonomía, dependiendo del permiso de sus esposos o padres. También citó culturas africanas y comunidades latinoamericanas con costumbres en las que las mujeres carecen de voz y son tratadas como mercancías.
La directora aclaró que no quiere que la película sea vista solo como la historia de dos mujeres en busca de esposo, sino que es un pretexto para abordar temas más amplios. Frank Dillane comentó que su personaje se ve obligado a actuar según las presiones sociales y que la película refleja cómo la sociedad valora más el dinero y el estatus que otros aspectos. Explicó que "somos una cultura que ama el chisme, nos gusta el escándalo; somos una cultura muy obsesionada con el dinero, y este filme se trata mucho de dinero, estatus, poder, influencia".
Datos basados en información reportada originalmente por eluniversal.com.mx espectaculos.






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