La situación del sector hotelero en Puebla presenta un panorama preocupante para el inicio del año 2026. Se ha admitido que la ocupación hotelera se prevé en un 45% durante este enero y se mantendrá así hasta finales de febrero, un efecto que se conoce comúnmente como la “cuesta de enero”. Esta baja en la afluencia de turistas podría llevar a una reducción de empleos en la industria.
Manuel Domínguez Gabián, presidente de la Asociación Poblana de Hoteles y Moteles, comentó que las expectativas para el primer puente largo del Aniversario de la Constitución Mexicana, que se celebrará en la primera semana de febrero, no son optimistas. Las proyecciones de afluencia turística son escasas, y los hoteleros se ven obligados a enfrentar este difícil bimestre con la esperanza de resistir las bajas cifras.
El problema se agrava cuando se considera que las familias suelen planear sus viajes para la Semana Santa, que este año caerá entre el 29 de marzo y el 4 de abril. De esta manera, el sector se enfrenta a un largo período de baja ocupación, lo que crea una incertidumbre significativa para sus operaciones.
Con cerca de 230 establecimientos que generan alrededor de 6,000 empleos directos en Puebla, el impacto de esta situación es palpable. Domínguez Gabián indicó que podrían verse obligados a recortar un 10% del personal para sobrellevar este difícil momento. Aunque los hoteleros son reacios a prescindir de su personal, la realidad del mercado turístico los empuja a una difícil decisión: operar con el mínimo necesario mientras la demanda disminuye.
Se ha señalado que los hoteles familiares de tres y cuatro estrellas son los más afectados por la “cuesta de enero”. A pesar de esta crisis, muchos de estos establecimientos priorizan el bienestar de sus empleados, intentando mantener al personal en la medida de lo posible.
Con la esperanza de mejorar estos números, el dirigente del sector confía en que la recuperación llegue en 2026, finalizando 2025 con un 60% de ocupación. Para lograrlo, la colaboración entre las autoridades estatales y municipales se vuelve esencial, con el objetivo de mejorar las cifras en turismo y, con ello, la derrama económica en la región.
El reto que enfrenta el sector hotelero de Puebla no solo refleja una baja temporal, sino que también subraya la necesidad de estrategias a largo plazo que fortalezcan la industria en un mercado tan cambiante y desafiante. A medida que los hoteleros se preparan para enfrentar este enero difícil, la mirada está puesta en un futuro esperanzador que les permita alcanzar un lugar más destacado a nivel nacional.
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