La elección de 2027 no puede analizarse solamente desde Cuernavaca ni tomando como referencia la fuerza nacional de Morena. Para entender lo que puede ocurrir en Morelos es necesario revisar municipio por municipio, reconocer las estructuras locales y recordar que una elección municipal funciona de manera muy diferente a una elección federal.
Los resultados de 2024 dejaron una señal importante. En los 33 municipios morelenses, donde la competencia se realizó mediante partidos políticos, Morena ganó cinco por sí solo y otros tres dentro de una coalición. Si agregamos las cinco victorias del Partido Verde y las tres obtenidas por el Partido del Trabajo, el bloque que generalmente acompaña al gobierno federal alcanzó 16 presidencias municipales. Las demás fuerzas políticas y las candidaturas independientes consiguieron 17. La diferencia fue mínima, pero demuestra que Morena, a pesar de haber ganado la gubernatura y de su enorme presencia nacional, no pudo trasladar automáticamente esa fuerza a todos los municipios. Los resultados oficiales del Impepac muestran un territorio políticamente fragmentado, en el cual ningún partido posee el control absoluto.
Ahora debe agregarse un elemento que puede cambiar por completo la competencia de 2027, pues todo indica que el Partido Verde y el Partido del Trabajo podrían competir separados de Morena en distintos municipios de Morelos. Todavía no existe un convenio definitivo que permita asegurar cómo se presentarán en cada ayuntamiento. Sin embargo, las declaraciones de sus dirigentes y el trabajo territorial que realizan muestran que ambos partidos se preparan para defender sus propios espacios. En el caso del PT se ha hablado abiertamente de competir solo si no encuentra condiciones favorables para una coalición. El Verde, por su parte, busca consolidar sus triunfos municipales y demostrar que posee una fuerza propia. Si esta separación se confirma, Morena ya no podrá considerar como suyos los 16 municipios obtenidos por todo el bloque oficialista. Su punto de partida real serían los ocho ayuntamientos ganados por el partido o por la coalición que encabezó. El Verde defendería cinco y el PT otros tres. Eso modificaría profundamente la elección. En algunos municipios, la división entre Morena, Verde y PT podría facilitar la victoria del PAN, del PRI, de Movimiento Ciudadano o de una candidatura local fuerte. Tres candidatos provenientes del mismo bloque político pueden terminar disputándose a los mismos electores y permitir que una oposición organizada gane con una votación menor.
Cuernavaca es el ejemplo más claro de la diferencia entre lo nacional y lo municipal. Acción Nacional conserva una fuerza electoral importante en la capital. En 2024, la coalición encabezada por el PAN obtuvo 84 mil 72 votos, contra 74 mil 68 de la coalición de Morena. Además, el panismo ganó las diputaciones locales de la ciudad, confirmando que los electores pueden votar por Morena en una elección federal y elegir otra opción para gobernar el municipio.
También deben observarse Yecapixtla, Jiutepec, Temixco, Xochitepec, Atlatlahucan, Tlaquiltenango y Cuautla, municipios ganados por la coalición opositora. En todos ellos importarán más los candidatos, las estructuras territoriales y la evaluación de los gobiernos que las declaraciones de los dirigentes nacionales.
Cuautla merece una atención especial. Ahí la coalición PAN-PRI-PRD-RSP consiguió 28 mil 727 votos, mientras Morena obtuvo 22 mil 493. Fue una victoria opositora construida mediante una candidatura y una alianza locales, no exclusivamente un triunfo del PRI.
Para 2027, Morena tendrá a su favor los programas sociales y los recursos políticos de los gobiernos federal y estatal. Sin embargo, enfrentará el desgaste provocado por la inseguridad. Las extorsiones, el cobro de piso y el cierre de establecimientos forman parte de la realidad cotidiana de comerciantes y familias de Cuautla. Si no existen resultados visibles, será difícil convencer a la ciudadanía de votar por la continuidad.
Los programas del bienestar representan una base electoral considerable, pero recibir una pensión o un apoyo no significa entregar automáticamente el voto municipal. Una persona puede respaldar a Morena en una elección federal y votar por otro partido para alcalde, porque en los municipios pesan más el conocimiento directo del candidato, su familia, sus antecedentes y los resultados del gobierno cercano.
También deberá vigilarse la posible intervención de la delincuencia organizada. El problema rebasa los protocolos del INE y del IMPEPAC. Las autoridades electorales pueden organizar la votación y fiscalizar las campañas, pero no pueden combatir directamente a los grupos criminales ni impedir por sí solas que las amenazas, el dinero ilegal o el miedo influyan en una elección. Esa responsabilidad corresponde a las instituciones de seguridad y justicia.
La elección de 2027, por tanto, no está decidida. Morena continúa siendo la principal fuerza nacional, pero en Morelos puede llegar dividido de sus antiguos aliados. Si el Verde y el PT presentan candidatos propios, la batalla municipal será todavía más fragmentada.
En los municipios las siglas ayudan, pero no bastan. Aquí se vota por personas conocidas, por resultados cercanos y también contra quienes no resolvieron los problemas cotidianos. Ésa será la verdadera lucha política de 2027. ¿No cree usted?


