El 29 de agosto de 2026, el papa León XIV anunció el envío de asistencia económica a Cáritas Nepal, una medida crucial coordinada con la Nunciatura Apostólica, destinada a ayudar a la población devastada por una serie de inundaciones catastróficas. Este desbordamiento, ocurrido el miércoles 26 de agosto, ha dejado un saldo trágico de más de 630 muertos y cerca de 3,000 desaparecidos, entre los cuales se encuentran más de 500 extranjeros, generando una urgencia humanitaria sin precedentes en la región.
La ayuda otorgada por el Vaticano se concentrará en “las necesidades más urgentes” de los afectados. Desde los primeiros momentos tras la catástrofe, Cáritas Nepal ha trabajado incansablemente para proporcionar asistencia, que incluye alimentos, artículos de primera necesidad y refugio para aquellos que lo han perdido todo. El prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, arzobispo Luis Marín de San Martín, describió esta ayuda como “una caricia de la Iglesia que los acompaña y los sostiene”, reiterando el compromiso del papa con las víctimas en momentos críticos.
En el contexto de los rescates, las autoridades nepalíes informaron que, hasta la fecha, se han rescatado a 187 extranjeros que permanecían desaparecidos. Este esfuerzo es parte de una operación más amplia, donde se ha movilizado al ejército nepalí para ayudar a rescatar a más de 100 personas atrapadas en el túnel de una central hidroeléctrica en el distrito más golpeado por el desastre.
La situación se torna aún más complicada debido a la cantidad de españoles que se encontraban entre los desaparecidos. Según el último balance emitido, dos españoles han sido rescatados, mientras que un total de 184 turistas han sido encontrados con vida, aunque 420 siguen sin ser localizados. De los extranjeros desaparecidos, la mayoría son indios, seguidos por estadounidenses, ucranianos, australianos y británicos.
El dolor por las vidas perdidas ha resonado incluso en el Vaticano. León XIV había expresado su tristeza por las víctimas a través de un telegrama del cardenal Pietro Parolin. Mientras tanto, la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) también ha respondido, destinando 500,000 euros para emergencias humanitarias no solo en Nepal, sino también en Colombia, Perú e Indonesia. El cardenal Matteo Zuppi subrayó que el sufrimiento ajeno debe ser motivo de responsabilidad compartida y acción.
En medio de los esfuerzos de rescate, Nepal cedió a las demandas internacionales y decidió permitir la llegada de equipos de búsqueda y rescate de varios países, incluidos India, China, Australia y Corea del Sur, para apoyar las labores en los túneles dañados. Este cambio de postura responde a las crecientes preocupaciones por los numerosos desaparecidos y la falta de recursos locales para afrontar la magnitud del desastre.
Se prevé que este operativo continúe a medida que los equipos luchan por acceder a las áreas más afectadas, donde el lodo y los escombros representan serios obstáculos para las labores de recuperación. Mientras tanto, la identificación de las víctimas se presenta como un desafío considerable, dado que muchos cuerpos fueron arrastrados por las corrientes.
La tragedia en Nepal es un recordatorio agudo de la fragilidad de la vida y la necesidad urgente de solidaridad en tiempos de crisis. Con cada esfuerzo realizado, se espera aportar un rayo de esperanza a aquellos que enfrentan el dolor de la pérdida y la devastación.
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Datos basados en información reportada originalmente por infobae.com.






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