Las altas temperaturas han llevado a la suspensión de la Marcha del Orgullo LGTB+ y de un popular festival musical en París, una decisión tomada por las autoridades para aliviar la presión sobre los hospitales locales. A partir del 21 de junio, Francia ha estado sufriendo una ola de calor severa, donde las temperaturas alcanzan los 40º C, y se espera que esta situación persista durante el fin de semana.
Patrice Faure, el prefecto de policía de París, solicitó la cancelación de varios eventos masivos programados, incluyendo la emblemática Marcha del Orgullo y el festival de música Solidays. Ambas actividades habían sido esperadas con ansias, pero la advertencia fue clara: sin la anulación, se podrían prohibir por decreto. “La ola de calor excepcional”, destacó la prefectura, está llevando a un agotamiento de los servicios de salud y emergencias.
Anouk Veyret, copresidenta de la asociación Inter-LGTB, confirmó que la Marcha del Orgullo se pospondría, con la posibilidad de reprogramarla para septiembre. Esta decisión marcó un punto amargo para muchos en la comunidad, que ve en este evento un momento crucial de visibilidad y celebración. Por su parte, los organizadores de Solidays anunciaron la cancelación de un festival que esperaba atraer a cerca de 200,000 asistentes durante tres días. La pérdida económica es considerable; la asociación Solidarité Sida, que organiza el evento, estima que perderá unos tres millones de euros en recaudación, recursos normalmente destinados a programas de lucha contra el VIH/SIDA.
A pesar de las cancelaciones, la Federación Francesa de Atletismo decidió continuar con su evento previsto, que contará con la participación de estrellas como el garrochista Armand Duplantis, aunque con un formato modificado en coordinación con las autoridades.
Con un enfoque en la seguridad pública, el prefecto también implementó la prohibición del consumo de alcohol en la vía pública desde el mediodía del viernes, una medida que ya se había aplicado durante la Fiesta de la Música la semana anterior. Estas decisiones buscan disminuir la carga sobre los hospitales en una ola de calor que evoca recuerdos trágicos, como la de 2003, que dejó casi 15,000 muertes en el país.
Las urgencias del hospital europeo Georges Pompidou, uno de los principales centros de salud de París, están bajo una presión alarmante, como lo indicó su jefe de servicio, Philippe Juvin, describiendo la situación como “extremadamente grave”. El ministerio de Salud de Francia ha alzado la voz también sobre el riesgo de “muertes a domicilio” ante la prolongada exposición a las altas temperaturas, aunque no se han esclarecido cifras específicas. En un trágico recuento, se han reportado al menos 55 muertes por ahogamiento en lugares no autorizados, según las autoridades.
En medio de esta crisis climática, París enfrenta la difícil tarea de equilibrar celebración y seguridad en tiempos de adversidad. La ola de calor no solo plantea desafíos a la salud pública, sino que también impacta la vida social y cultural de la capital francesa.
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