Colectivos de madres buscadoras se reunieron en la Glorieta del Ahuehuete, ubicada en la emblemática Avenida Paseo de la Reforma, para llevar a cabo un emotivo evento titulado “la cascarita por la memoria y contra el olvido”. Esta actividad, que tuvo lugar el 24 de junio de 2026 a las 16:30 horas, se convierte en un acto simbólico en el que las participantes buscan reivindicar la memoria de sus seres queridos desaparecidos en un contexto de dolor y lucha.
Entre risas y lágrimas, las madres jugaron al fútbol, un deporte que trasciende los límites físicos del campo para convertirse en una poderosa manifestación de amor y esperanza. Durante el evento, resonaron voces como “¡México campeón en desaparición!”, en un claro recordatorio de la dura realidad que enfrentan numerosos hogares mexicanos. Este tipo de iniciativas no solo buscan llamar la atención sobre la crisis de desapariciones en el país, sino también brindar un espacio de unión, donde las experiencias compartidas traen un sentido de pertenencia y fuerza colectiva.
El evento atrajo a un número significativo de asistentes, todos unidos por el mismo propósito de mantener viva la memoria de aquellos que han sido arrebatados de sus familias. Las imágenes de la jornada mostraron a las madres nombrando a cada uno de los desaparecidos, convirtiendo cada jugada en una reafirmación de su lucha. Cada paso y cada pase del balón se transformó en una homenaje, en un grito de resistencia por la justicia y el reconocimiento.
La Glorieta del Ahuehuete se convirtió en testigo de un acto que trasciende lo deportivo; fue un espacio para recordar y sanar. La comunidad, al unirse en esta cascarita, se erige en apoyo de las familias que han sufrido en silencio, mientras que el eco de sus voces apunta a la necesidad de una mayor visibilidad y acción por parte de las autoridades.
A través de estas actividades, los colectivos buscan no solo tener un momento de alegría, sino también crear un llamado a la acción. La lucha por la memoria es una batalla diaria, y cada espacio utilizado para recordarlos se convierte en un bastión contra el olvido.
Es fundamental que la sociedad no cierre los ojos ante esta realidad. La participación en eventos como este no solo es un acto simbólico, sino también una invitación a reflexionar sobre el papel que todos podemos jugar en la búsqueda de justicia y la defensa de la memoria. En estas acciones, cada persona puede ser un agente de cambio y contribuir a que las voces de los desaparecidos sean escuchadas, y que sus historias no se desvanezcan en la sombra del olvido.
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