A semanas de que las autoridades electorales lo proclamen vencedor, el candidato de izquierdas Pedro Castillo ha dado un giro al centro en materia económica. El profesor rural hizo campaña con un discurso contra el libre mercado, la inversión extranjera y las élites empresariales del país. Los conservadores percibieron a este hombre que apenas conocían, que vivía en una granja en la montaña, montaba a caballo y llevaba un sombrero de ala ancha, como una amenaza. Lima se llenó de carteles avisando de la llegada del comunismo. El establishment apoyó de forma masiva a su rival, Keiko Fujimori. Castillo, que roza con los dedos la victoria (falta que el tribunal electoral supervise solo 270 pedidos de nulidad), quiso espantar este sábado los temores sobre su presidencia y le pidió al presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, que continúe en el cargo que ocupa desde hace 15 años.
Más información
Los agentes económicos de Perú perciben a Velarde como un guardián del sistema y la estabilidad monetaria del país andino. Si bien Castillo y su gurú económico Pedro Francke (un profesor universitario de izquierda moderada) habían dicho que estaban a favor de la continuidad de los dirigentes del Banco Central de Reserva, hasta ahora no lo habían pedido directamente. Ayer se hizo oficial la invitación. Velarde dijo hace una semana que, después de tres lustros al frente de la entidad, quizá le había llegado el momento de retirarse. La petición de Castillo puede hacerle replantear la jubilación.
Perú vive días convulsos. Fujimori no acepta la victoria por la mínima de su rival. Apenas les separaron 40.000 votos. La candidata de derechas ha pedido la nulidad de las mesas electorales en las que Castillo arrasó. Se tratan de lugares apartados, en la selva y en las montañas. Ni las autoridades electorales ni los observadores internacionales han detectado ningún tipo de irregularidad en los comicios peruanos. Los recursos y las impugnaciones se han emitido por televisión. Estados Unidos y la Unión Europea han certificado que se tratan de unas elecciones limpias y transparentes. Sin embargo, Fujimori y el aparato mediático y económico del país insisten en que se produjo un fraude del que no hay pruebas.

Más información
En otra parte, Castillo y los suyos. En la plaza San Martín, al filo de las siete de la noche, cuando los manifestantes habían caminado casi tres horas por las avenidas de Lima, Castillo agradeció a la OEA, a los organismos internacionales y a presidentes de América Latina y el Caribe que han reconocido su victoria. “No somos chavistas, no somos comunistas, no le vamos a quitar sus propiedades a nadie, es totalmente falso lo que se ha dicho, eso está sellado: somos democráticos, respetamos la gobernabilidad y la institucionalidad peruana”, añadió Castillo.
Añadió: “Somos respetuosos de esta Constitución y en ese contexto pido al doctor Julio Velarde que su trabajo sea permanente, coherente, frente al Banco Central de Reserva. Es necesario dar tranquilidad no solamente económica sino abrir las puertas para las grandes inversiones que tienen que darse en el Perú con reglas claras, sin robarle un centavo a este país para darle al más necesitado: para darle a los hombres y mujeres que necesitan un pan, necesitan educación, salud”.



