El peso mexicano ha mostrado un notable fortalecimiento frente al dólar, alcanzando su mejor nivel desde abril durante el mes de agosto de 2026. La divisa local se benefició de una debilidad generalizada del dólar y de operaciones de carry trade, además de sólidos fundamentos económicos y un incremento en las exportaciones.
Los datos oficiales del Banco de México informan que, en la jornada del último lunes de agosto, el peso se apreció un 0.20%, equivalente a 3.37 centavos, cotizando en 16.9971 pesos por dólar. Este avance mensual se traduce en una apreciación del 1.87%, marcando el segundo mes consecutivo de ganancias y el mejor rendimiento desde abril, cuando el peso había registrado un incremento del 2.55%.
A lo largo del año 2026, el peso ha logrado una apreciación acumulada del 5.61%. Durante agosto, el tipo de cambio volvió a tocar la barrera de las 16 unidades por dólar, un nivel que no había alcanzado desde el 31 de mayo de 2024. Gabriela Siller, directora de Análisis en Banco Base, destacó que este aumento no refleja necesariamente el desempeño económico de México, sino que está respaldado principalmente por las operaciones de carry trade, que dependen del diferencial en tasas de interés y de la percepción global sobre el riesgo.
La debilidad del dólar también se explica en parte por las decisiones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que anunció un incremento significativo en su programa de compra de activos, especialmente en instrumentos a largo plazo. Esta medida tiene como objetivo limitar las presiones al alza sobre las tasas de interés en el mercado secundario, lo que ha llevado a una depreciación del dólar frente a diversas monedas.
Por su parte, Janneth Quiroz, directora de Análisis en Monex Casa de Bolsa, subrayó que las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos en el marco del T-MEC están generando expectativas de acuerdos clave, especialmente en la reducción de aranceles sobre automóviles, acero y aluminio. Sin embargo, advirtió que la incorporación del sector electrónico como punto de fricción podría influir en la estabilidad de la moneda local, dadas las tensiones en las reglas de origen y las prioridades arancelarias.
En términos de rendimiento global, el won surcoreano, el rand sudafricano y el shekel israelí se destacaron como las divisas más apreciadas en agosto, mientras que el rublo ruso y el peso colombiano fueron los más afectados frente al dólar.
El índice Dólar (DXY), que evalúa la fortaleza de la moneda estadounidense ante una canasta de seis divisas, experimentó una depreciación del 0.5% a 99.41 unidades. Este cambio se asocia con un aumento en las expectativas de una política monetaria más laxa por parte de la Reserva Federal, a raíz de datos laborales y de inflación que han revelado cierto debilitamiento en la economía estadounidense.
El optimismo en torno a la moneda mexicana se refleja en el aumento de posiciones especulativas a favor del peso en el Chicago Mercantile Exchange. Durante agosto, las posiciones largas crecieron un 13.66%, alcanzando 82,400 contratos. A pesar de este incremento en el corto plazo, el acumulado del año muestra una reducción del 18.57% en estas posiciones.
Con estos desarrollos, el futuro del peso mexicano en el mercado internacional sigue siendo un tema de interés, con factores internos y externos influyendo en su comportamiento. La interacción entre la política económica y las dinámicas globales será crucial para determinar la trayectoria de la moneda en los meses venideros.
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