La reciente escalada de tensiones en Medio Oriente, impulsada por un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha provocado una notable alza en el precio de la mezcla mexicana de petróleo. Con un precio de 70,38 dólares por barril, este aumento del 10,9% en comparación con la semana pasada marca el primer cierre por encima de los 70 dólares desde junio de 2025. La situación es crítica, especialmente ante el bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía crucial que representa aproximadamente el 20% del suministro mundial de crudo.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, abordó la cuestión, asegurando que los precios de las gasolinas se mantendrán estables gracias a subsidios otorgados por la Secretaría de Hacienda. Actualmente, los costos en el país oscilan entre 23 y 26 pesos por litro, varying dependiendo de la región. Este alivio fiscal es fundamental para evitar un traspaso de los precios del petróleo a la inflación nacional, aunque la duración y escalamiento del conflicto en Irán podrían influir en esta dinámica.
El mercado financiero está mostrando señales de volatilidad, reflejando una creciente aversión al riesgo. Los analistas advierten que, aunque los efectos inflacionarios parecen estar bajo control en este momento, el estímulo fiscal sobre las gasolinas podría repercutir en menores ingresos para el gobierno. Por ejemplo, los expertos sugieren que se espera un aumento máximo de 10 dólares por barril, lo que podría impactar especialmente el diésel y la gasolina premium.
Por otro lado, la cotización de la mezcla mexicana se cumple un 28% por encima del pronóstico de Hacienda para el año, que contemplaba un promedio de 54,9 dólares por barril. Sin embargo, Pemex enfrenta el reto de reducir sus exportaciones, que cayeron un 44% hace un año, pasando de más de 532,000 barriles diarios a aproximadamente 294,000.
El contexto geopolítico, con Irán como un actor fundamental en el suministro energético global, pone en evidencia la interconexión del mercado energético mexicano con el de Norteamérica. La dependencia del crudo de Medio Oriente es limitada, lo que sugiere que el impacto en la economía mexicana por el aumento en los precios internacionales podría ser mitigado a través de subsidios y una reestructuración en la recaudación fiscal.
Así, con el mercado vigilando de cerca la evolución del conflicto en Irán y su potencial para alterar la estabilidad económica, México se posiciona en un terreno delicado, en donde el control de precios y la administración fiscal serán claves para enfrentar lo que se perfila como un periodo de incertidumbre prolongado. La situación actual exige una atención continua, dado que los acontecimientos en el Medio Oriente pueden tener réplicas significativas en la economía global.
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