¿Habrá pronto en las farmacias una pastilla contra el Covid-19? Esa es la gran pregunta que el mundo se hace. Después de las vacunas, la farmacéutica Pfizer está en la carrera por desarrollar un tratamiento que pueda ser ingerido en casa con un gran vaso de agua en cuanto aparezcan los síntomas. Porque, aunque prevenir es mejor que curar, como dice el refrán, saber curar sigue siendo crucial.
Pfizer comenzó un ensayo clínico de etapa inicial en Estados Unidos de una terapia oral contra Covid-19 que podría ser recetada a los pacientes con las primeras señales de la infección.
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En un comunicado, la farmacéutica explicó que el medicamento, llamado PF-07321332, ha demostrado en estudios in vitro ser un “potente inhibidor de proteasas con actividad antiviral contra el SARS-CoV-2” y otros coronavirus, lo que sugiere su “potencial” para el tratamiento de la Covid-19 y otras “amenazas”.
Pfizer indicó que el ensayo clínico del fármaco oral, en su fase más temprana, ha sido probado con dosis individuales y ahora está “progresando hacia múltiples dosis ascendentes” en adultos sanos para comprobar su “seguridad y tolerabilidad”.
Características del ensayo clínico
La mitad de las personas que participarán en el ensayo recibirá un placebo, mientras que el resto recibirá el fármaco, ambos a un ritmo de una pastilla cada 12 horas, por vía oral, durante cinco días.
Estas pastillas para la Covid-19 están pensadas para que los enfermos las utilicen cuando tienen síntomas leves y se encuentren en sus casas, a diferencia de los tratamientos que más resultados han dado hasta ahora, como el Remdesivir, que tienen que administrarse en hospitales y que en general se reservan a pacientes más graves.
Los inhibidores de proteasa son un tipo de medicamento que impide que los virus se repliquen. Su mecanismo de acción consiste en que se unen a una enzima llamada proteasa, lo cual evita que el virus se replique en la célula. Son muy utilizados en tratamientos contra el VIH y Hepatitis C.
¿Qué es un antiviral?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que, al inicio de la pandemia, la financiación y la investigación se centraron en el desarrollo de vacunas, lo que explica en parte el retraso en el desarrollo de antivirales contra el coronavirus.
“Los virus son pequeñas máquinas que necesitan ciertos componentes para replicarse”, explica Dari Hazuda, bioquímica. “Los antivirales suelen ser pequeñas moléculas químicas, desarrolladas para interferir en esta maquinaria”, dice. “Introducen una mutación en el virus, y cuando esto ocurre varias veces, estas mutaciones reducen la capacidad del virus para replicarse”, agrega. Al frenar la enfermedad, se pueden evitar los casos graves, las hospitalizaciones y las muertes.


