En un evento que muchos catalogaron como un sueño hecho realidad, Phoebe Tonkin, la famosa actriz, se convirtió en novia con un vestido hecho a medida de Chanel, lo que culminó un anhelo que había mantenido desde siempre. La artista, emocionada, expresó su gratitud hacia el equipo que estuvo detrás de esta creación, así como a su estilista, Emma Jade Morrison, quien colaboró incansablemente para materializar el vestido de sus sueños.
El atuendo fue adornado con impresionantes aretes de Jessica McCormack y las alianzas que fueron intercambiadas durante la emotiva ceremonia. En un giro sorprendente, a pocas horas de la recepción, Phoebe optó por un vestido de lentejuelas de Magda Butrym, resultando en una elección perfecta para disfrutar de la pista de baile.
Durante los preparativos para el gran día, la novia compartió una anécdota divertida: mantener su vestido en secreto de su prometido, Bernard, fue un verdadero reto. Cada vez que se servía una copa de vino, tenía que recordarse a sí misma que debía mantener el misterio intacto.
Reflejando su propio estilo, la actriz eligió un maquillaje sutil y un cabello que resaltaba su esencia. Con la experiencia de Vic Baron y Christian Wood a su lado, un trenzado clásico fue la elección para su peinado. A Phoebe le encantó compartir ese momento tan especial con su madre y damas de honor, creando un ambiente lleno de amor y alegría.
La ceremonia tuvo lugar en la iglesia All Souls, en el Upper East Side, marcada por melodías que resonaban con significado personal para los novios. La canción “Amanecer” de Orgullo y Prejuicio fue parte de un momento inigualable, donde la novia sentía un profundo cariño por la pieza musical, ya que reflejaba tanto su gusto por el cine como sus lazos con amigos cercanos. Al acercarse al altar, el susurro de su padre recordándole que respirara evidencia la mezcla de emociones que la abrumaban.
Tras la unión formal de los novios, la celebración se trasladó a Eleven Madison Park en el corazón de la ciudad, donde los asistentes degustaron una cena exquisita, culminada con la presentación de dos elaborados pasteles en forma de cisne, diseñados por Paris Starn.
El baile marcó el momento más animado de la noche, especialmente con la actuación de 2manydjs/Soulwax, que animó a los presentes a despojarse de sus zapatos y disfrutar de la libertades del ritmo. La velada continuó con una fiesta posterior en Obvio y un brunch de despedida en el Bar Oliver.
Al reflexionar sobre el evento, Phoebe compartió que el fin de semana se erige como el mejor de su vida, una celebración perfecta repleta de amor y felicidad.
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