La economía mexicana enfrenta un momento crítico, evidenciado por una contracción anual del 0.3% en el tercer trimestre de 2025, según las cifras desestacionalizadas del Producto Interno Bruto (PIB). Este es un dato alarmante que, de confirmarse en el anuncio final del PIB programado para el 21 de noviembre, reflejaría la primera caída en la actividad económica desde el cuarto trimestre de 2021.
El retroceso en este trimestre fue particularmente impactante en el sector secundario, que incluye industrias como la manufactura, construcción, minería y generación de energía, donde se registró una caída del 2.9% en comparación con el año anterior. A pesar de un crecimiento del 3% en los sectores primario y terciario —relacionados con la agricultura, ganadería, servicios y comercio—, estos no lograron compensar el evidente debilitamiento industrial.
La directora de análisis económico en Banco Base, Gabriela Siller, subraya la dificultad de anticipar un cambio en esta tendencia de estancamiento. Aunque el clima mejoró para las cosechas, lo que podría beneficiar la actividad agrícola, dicha expansión no tiende a contrarrestar el descenso de los sectores industrial y de servicios, que, incluso, vieron una desaceleración en su crecimiento: del 1.8% en el segundo trimestre a un modesto 0.9% en el tercero.
En términos trimestrales, el PIB también muestra un descenso del 0.3%, consolidando la tendencia de debilitamiento que el Banco de México ha resaltado desde el año pasado. Este se convierte en la segunda caída trimestral desde el último trimestre de 2024. Sin embargo, es notable que, en lo que va del año, la economía había mostrado un leve avance en los dos primeros trimestres: 0.3% en el primero y 0.6% en el segundo. Este comportamiento, en parte, se atribuye a la creciente demanda externa, ya que las empresas buscaban anticiparse a la implementación de aranceles en Estados Unidos.
Por otro lado, las exportaciones se mantienen como un elemento clave para mitigar el deterioro de la actividad económica. Durante el tercer trimestre, las actividades secundarias enfrentaron una caída trimestral del 1.5% en comparación con el anterior. En contraste, el sector primario y los servicios lograron un crecimiento trimestral de 3.2% y 0.1%, respectivamente.
La perspectiva futura no es alentadora. Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs para América Latina, mantiene su pronóstico de crecimiento del PIB en un modesto 0.5% para todo el año, anticipando que la actividad real se verá afectada por la incertidumbre en políticas internas y externas, así como por el debilitamiento de la confianza empresarial en un contexto de consolidación fiscal.
Finalmente, el subgobernador del Banco de México, Omar Mejía Castelazo, compartió preocupaciones sobre las condiciones de holgura en el PIB, lo que sugiere una subutilización de recursos en medio de una demanda deprimida. Este panorama resuena en el futuro económico del país y plantea desafíos significativos en términos de recuperación y estabilidad.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


