La crisis provocada por los recientes sismos en Venezuela ha dejado una huella de devastación que se siente bien lejos de sus fronteras. El miércoles 24 de junio de 2026, dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron el país sudamericano, resultando en más de 920 fallecidos y un panorama sombrío que ha obligado a muchos a buscar refugio. En este contexto, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México ha confirmado que 26 connacionales han solicitado regresar voluntariamente al país tras las calamidades.
En un comunicado publicado por la cancillería, se informó que el personal de la embajada de México en Venezuela ha estado en contacto con 73 personas que residen o se encontraban en tránsito en el país. Los dos fuertes movimientos telúricos, ocurridos alrededor de las 6:04 p.m., provocaron el colapso de cientos de edificios, especialmente en La Guaira, una localidad costera cercana a Caracas. Los residentes de la zona han expresado su frustración ante la escasa presencia del gobierno en las labores de rescate.
Las cifras arrojan un saldo trágico: más de 50,000 personas se encuentran desaparecidas. Ante esta situación crítica, equipos internacionales de búsqueda y rescate, provenientes de al menos 17 países, han comenzado a arribar para brindar asistencia. Rescatistas de naciones como Chile, México, Colombia, El Salvador, Suiza y Ecuador ya están en el terreno, evidenciando una respuesta global ante el desastre.
La Fuerza Aérea Mexicana también ha tomado medidas categóricas. El jueves, a las 14:30 horas, partieron dos aviones de transporte estratégico desde la Base Aérea de Santa Lucía, llevando ayuda humanitaria. El primer envío consistió en un contingente especializado de 261 efectivos, conformado por 240 elementos del Ejército, 11 de la Fuerza Aérea y 10 de la Guardia Nacional. Posteriormente, un avión C-130 Hércules trasladó ocho toneladas de medicamentos y cuatro toneladas de material para actividades de rescate.
El impacto de los terremotos no solo ha afectado a la población local. En términos de víctimas, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Portugal ha confirmado la muerte de 28 ciudadanos portugueses, así como 85 desaparecidos. Por su parte, España ha reportado al menos cinco fallecidos y 119 personas en paradero desconocido. La situación también ha afectado a Brasil, donde se han confirmado dos muertes y asistencia consular está siendo proporcionada a las familias de las víctimas.
Asimismo, se han confirmado entre las víctimas a un ciudadano venezolanitaliano y dos ciudadanos chinos, lo que refleja la magnitud internacional del desastre. La embajada china ha emitido advertencias, instando a sus ciudadanos en Venezuela a estar preparados para posibles réplicas.
Este trágico evento no solo es un llamado a la solidaridad y el apoyo internacional, sino que también resalta la creciente vulnerabilidad de las naciones frente a desastres naturales. Mientras la comunidad global se moviliza para ayudar, el reto mayor será reconstruir y sanar a una nación que aún enfrenta la incertidumbre.
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