Corea del Sur ha anunciado una ambiciosa estrategia militar con el objetivo de formar a 500,000 “guerreros de drones”. Esta iniciativa, impulsada por el Ministerio de Defensa, busca contrarrestar la creciente amenaza militar de Corea del Norte mediante la integración masiva de sistemas no tripulados en sus fuerzas armadas. Todos los miembros del ejército, la marina, la fuerza aérea y los marines recibirán capacitación para operar drones, convirtiendo esta tecnología en parte integral de su armamento personal.
El ministro Ahn Gyu-back destacó que los drones, anteriormente reservados para unidades especializadas, se transformarán en herramientas universales en el campo de batalla. La meta es permitir que cada soldado emplee estos dispositivos como un “segundo arma”, lo que implica una transformación en la forma en que se libran los conflictos.
El plan incluye la fabricación de 60,000 drones para 2029, de los cuales más de 11,000 estarán operativos ya en el próximo año. Además, el programa enfatiza la producción nacional para evitar la dependencia de componentes importados, con especial atención a la procedencia de materiales de origen chino, en respuesta a las preocupaciones de seguridad.
En un contexto donde la necesidad de modernización es apremiante, el gobierno surcoreano también intensificará la adquisición de más de 20,000 drones de bajo costo y de un solo uso. Incorporará además sistemas de enjambres controlados por inteligencia artificial y municiones merodeadoras de largo alcance. Entre las innovaciones destaca el K-Lucas, un sistema de ataque local adaptado de modelos observados en conflictos contemporáneos como los de Ucrania y Oriente Medio.
Esta modernización también contempla la implementación de sistemas antidrones, incluyendo armas láser y de microondas. Cada rama del ejército asumirá la responsabilidad de llevar a cabo misiones de vigilancia y ataque, alejándose de un modelo de mando centralizado que había predominado hasta ahora.
La decisión sigue a una serie de incidentes que evidenciaron las vulnerabilidades de las defensas surcoreanas frente a drones procedentes del norte. En 2022, varios drones norcoreanos cruzaron el espacio aéreo surcoreano, lo que provocó una crisis política y el desmantelamiento del antiguo comando de operaciones de drones bajo la administración de Lee Jae Myung.
La respuesta de Corea del Sur no solo forma parte de un esfuerzo para mejorar sus defensas, sino que también es una reacción al crecimiento de las capacidades no tripuladas de Corea del Norte, que ha estado perfeccionando su arsenal con apoyo técnico ruso, derivado de su intervención en conflictos recientes.
A medida que la proliferación de drones se convierte en un elemento clave en los conflictos armados globales, Corea del Sur acelera su integración de tecnologías autónomas para adaptarse a un nuevo enfoque en la guerra. Además, el país enfrenta presiones demográficas con una población en descenso, lo que impulsa la automatización y la reducción de la dependencia de personal militar humano.
El gobierno tiene la intención de reformar sus procedimientos de adquisiciones para facilitar la adopción de tecnologías civiles y así posicionar al Estado como el principal comprador de sistemas no tripulados, contribuyendo a fomentar la industria nacional de drones. Todo ello con un objetivo claro: garantizar que las fuerzas armadas estén preparadas para enfrentar amenazas emergentes y mantener su capacidad defensiva ante un adversario en constante evolución.
Se espera que la implementación de este plan cambie radicalmente el panorama militar en la península coreana y ofrezca a Corea del Sur herramientas más efectivas para un futuro incierto.
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