Los estudiantes en México atraviesan un grave desafío en su educación, reflejado en los recientes resultados de la Prueba PISA 2025, donde se evidenció un dominio deficiente en matemáticas, ciencias y lectura. Este desempeño por debajo del promedio de la OCDE plantea problemas significativos para la formación de talento calificado en el país.
Solo un 30% de los alumnos mexicana logró alcanzar el nivel 2 en matemáticas, lo que indica que poseen la capacidad de interpretar y representar matemáticamente situaciones sencillas, como convertir precios a otras monedas. En contraste, el promedio de la OCDE se sitúa en un 65%, lo que demuestra un marcado desfase. Más preocupante aún, los resultados de 2025 muestran un descenso con respecto a 2022, sugiriendo una clara falta de progreso en esta área.
Natalia Campos, coordinadora de Sociedad del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), advirtió sobre el retroceso en matemáticas y ciencias, lo cual puede intensificar la ya notoria brecha de talento en el mercado laboral. Además, es alarmante que prácticamente ningún alumno alcanzó un rendimiento sobresaliente en matemáticas, quedando fuera del nivel 5 o 6 que corresponde a la habilidad de modelar situaciones complejas.
La situación en ciencias también muestra una falta de avance, con un 50% de los estudiantes alcanzando el nivel 2, capaz de explicar fenómenos científicos familiares. Aquí, el promedio global es de un 74%, lo que realza la disparidad. Mercedes de la Maza, CEO de Generation Mexico, señala la dificultad que enfrenta un individuo sin una sólida educación formal para consolidar los conocimientos y alcanzar los estándares mínimos.
En lectura, la mitad de los estudiantes obtiene un nivel 2 que les permite identificar ideas principales en textos moderados, pero aún así, existe una distancia de 19 puntos porcentuales respecto al promedio global de 69%. Esta tercera dimensión educativa refuerza la idea de una fuerza laboral mexicana en desventaja frente a profesionales de otras economías.
La globalización ha creado un entorno laboral donde la competencia no se limita a compañeros locales, sino que se extiende a profesionales internacionales. Esta circunstancia no solo afecta la productividad, sino que también plantea desafíos para la competitividad del país. Los deficientes resultados en matemáticas y ciencias repercuten en la formación de una fuerza laboral dotada de habilidades cruciales para el mercado actual.
El mal rendimiento en estas áreas implica un impacto directo en la economía, limitando las expectativas de movilidad social y mejores ingresos. Campos destaca que si México mejora su enfoque educativo en materias esenciales como matemáticas, podría experimentar un aumento en su Producto Interno Bruto y en la generación de valor en diversos sectores.
De acuerdo con estudios recientes, las carreras relacionadas con las matemáticas son de las mejor pagadas, con un salario promedio de 29,887 pesos mensuales. Sin embargo, la desconexión entre el aprendizaje y las demandas del mercado laboral es evidente. Un bajo desempeño en matemáticas no solo limita las oportunidades de los estudiantes, sino que también consolida la escasez de talento en sectores esenciales, como el de la inteligencia artificial, donde un 67% de las empresas en México reportan dificultades para encontrar candidatos con las habilidades requeridas.
La situación educativa actual en México demanda una urgente atención. La falta de habilidades en matemáticas, ciencias y lectura no solo afecta a los estudiantes, sino que también repercute negativamente en el futuro del país en un mundo cada vez más globalizado.
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