Encontrar un pollo congelado durante meses o años en el congelador es común y genera dudas sobre su consumo. El tiempo que un alimento permanece congelado no determina por sí solo su seguridad, aunque sí afecta su calidad.
Un pollo crudo que se conserve a -18 °C sin interrupciones puede ser seguro para comer incluso después de dos años. A esta temperatura, las bacterias no se multiplican, aunque la congelación no elimina los microorganismos presentes. Sin embargo, la calidad del pollo puede deteriorarse con el tiempo.
Se recomienda consumir un pollo entero congelado en el primer año, mientras que las piezas deben consumirse en unos nueve meses. Pasados estos periodos, la carne puede perder sabor, textura y jugosidad, además de presentar quemaduras por congelación debido a la pérdida de humedad en la superficie.
El factor esencial para que un pollo congelado durante dos años sea apto para el consumo es que haya permanecido a -18 °C o menos sin interrupciones. Problemas como apagones, fallas en el congelador o puertas mal cerradas pueden elevar la temperatura y provocar descongelaciones parciales, lo que permite que las bacterias se multipliquen.
Si el pollo se ha descongelado y mantenido a temperaturas de refrigeración o superiores por mucho tiempo, volver a congelarlo no garantiza su seguridad. No obstante, una interrupción breve en la cadena de frío no obliga a desechar el alimento. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición indicó que si el pollo conserva cristales de hielo, dureza y sensación de frío, puede volver a congelarse.
En caso de que ya se haya descongelado pero se haya mantenido a menos de 5 °C, debe consumirse ese mismo día. Si se desconoce el tiempo que ha estado descongelado, lo más seguro es descartarlo.
Respecto a la descongelación, dejar el pollo a temperatura ambiente es un error frecuente, ya que la superficie puede alcanzar temperaturas que favorecen la proliferación bacteriana mientras el interior sigue congelado. Lo ideal es descongelar en el refrigerador, proceso que puede durar de uno a varios días según el tamaño.
También es posible usar agua fría, siempre que el pollo esté en un envase hermético y se cambie el agua cada 30 minutos. Otra opción es la función de descongelación del microondas, aunque en este caso debe cocinarse inmediatamente después.
Datos basados en información reportada originalmente por directoalpaladar.com.






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