La participación del colectivo de artistas lesbianas conocido como fierce pussy en la venerada Biennale de Venecia ha sido objeto de controversia, luego de que su contribución fuera censurada por la ciudad. Con el evento inaugural programado para hoy, el colectivo había diseñado una serie de carteles que celebran a personas queer y trans, incluyendo la frase “Bienvenidos queer y personas trans” en inglés e italiano, acompañados de una imagen del famoso león de Venecia representado como un gato.
Uno de los carteles resalta la frase “somos queer y personas trans,” junto a una lista de profesiones que abarca desde “tu mortuero” hasta “tu nuevo presentador de noticias”, culminando con “somos todos”. Esta intención inclusiva buscaba colocar las voces de las comunidades marginadas en un espacio prominente dentro de la Biennale.
No obstante, los planes de fierce pussy de pegar estos carteles por toda Venecia se vieron frustrados. Según Joy Episalla, uno de los miembros del colectivo, la censura impuesta por la ciudad llevó al grupo a reaccionar creativamente al producir pegatinas de los diseños originales, las cuales fueron colocadas en muros, ventanas y otros espacios utilizados generalmente para publicidad.
A pesar de la censura, el colectivo ha encontrado una solución: los carteles originales han sido exhibidos en la entrada del Arsenale, una de las principales sedes de la Biennale, como una concesión de La Biennale. Hasta el momento, el portavoz de la ciudad de Venecia no ha emitido comentarios al respecto.
fierce pussy, compuesto por artistas como Nancy Brooks Brody, Joy Episalla, Zoe Leonard y Carrie Yamaoka, está participando en el evento a través de un grupo llamado arms ache avid aeon, que forma parte de “In Minor Keys”, la exposición principal curada por Koyo Kouoh. Esta importante muestra, junto con los 100 pabellones nacionales que se inauguraron simultáneamente, comenzó a recibir a miembros de la prensa el martes.
La censura de obras de arte que abordan temas de diversidad de género y orientación sexual no es un hecho aislado, y destaca la continua tensión entre las expresiones artísticas y las normativas sociales en contextos tradicionales como el de Venecia. Sin duda, este evento provocará reflexiones sobre la inclusión y la representación en el arte contemporáneo, así como la relevancia de tales movimientos en la sociedad actual.
A medida que la Biennale avanza, los ojos están puestos en las reacciones del público y la comunidad artística, así como en la forma en que se maneja la diversidad de voces en un espacio tan emblemático.
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