Angélica siempre supo que tendría que asumir la responsabilidad de cuidar de sus padres en su vejez. Esta labor, aunque noble, se vuelve más compleja al considerar su propio retiro, un reto que se perfila como difícil de lograr. Desde hace casi 13 años, la Asociación Mexicana de Afores (Amafore) ha señalado que será cada vez más común que los hijos asuman esta carga, una percepción que parece estar materializándose.
En 2013, la Amafore realizó una encuesta que reveló que el 78% de los encuestados estaban de acuerdo en que los hijos tienen una obligación moral de mantener a sus padres cuando estos ya no pueden trabajar. En ese año, solo el 66% de los adultos cercanos al retiro poseía vivienda propia, un 10% contaba con un negocio, y solo el 36% se sentía preparado para tener recursos suficientes para disfrutar de su jubilación.
Hoy en día, la situación ha cambiado con una creciente preocupación entre la población. Solo la mitad de los mexicanos considera la pensión como un medio para cubrir sus gastos en la vejez, según el estudio “México, ¿cómo vamos con el ahorro para el retiro?” realizado por Vanguard y México, ¿cómo vamos? Alarmantemente, el 68.2% de los encuestados confía en que los apoyos gubernamentales serán su salvaguarda, una cifra que ha aumentado en 11 puntos porcentuales desde 2021. Además, el porcentaje de quienes esperan recibir ayuda de familiares también ha incrementado, alcanzando un 49.7%.
El Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), que agrupa a la mayoría de los cotizantes, se rige por la Ley del 97, donde los trabajadores son responsables de su futuro económico. Rolando Talamantes, experto en pensiones, indica que los millennials, ahora en sus cuarentas y padres de centennials, están preocupados por la falta de pensiones para sus progenitores. Esta generación se concentra en asegurar una buena educación para sus hijos, pero eso no garantiza un futuro financiero estable.
Para planificar un futuro financiero sólido para los padres, es crucial realizar un diagnóstico de la situación. Es necesario evaluar los derechos a pensiones y explorar opciones como la venta de propiedades grandes para reducir costos o la mudanza a localidades más céntricas. La asesoría profesional en inversión y planificación también resulta esencial.
Es importante destacar que, aunque los hijos pueden asumir el rol de apoyo, esto no debe ser visto como una obligación universal. Para algunos, puede ser una manera de retribuir a sus padres, mientras que otros pueden no sentirse comprometidos. La responsabilidad, en última instancia, recae sobre cada individuo, ya que la planificación debe realizarse durante la etapa productiva de la vida.
Adicionalmente, la esperanza de vida está en aumento, lo que significa que muchas personas mayores podrán disfrutar de más años de vida, aunque a menudo enfrentando enfermedades crónicas. Esto puede generar una carga económica, si no se han tomado decisiones oportunas.
En el contexto actual, los jóvenes están cada vez más inclinados a mejorar sus propias finanzas, dada la creciente dificultad de equilibrar el apoyo a sus padres y al mismo tiempo cuidar de sí mismos. La reducción en la tasa de fecundidad también impacta esta dinámica familiar, ya que muchos deciden no tener hijos debido a las complicaciones económicas.
Es un tema que, aunque complicado, merece atención, dado que las decisiones que se tomen hoy impactarán el futuro de las familias en México.
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