El primer trimestre de 2026 ha dejado a la economía mexicana dando señales alarmantes en el ámbito laboral. Con el cierre de marzo, el mercado laboral reporta una pérdida neta de 227,155 empleos en comparación con el año anterior. Un análisis detallado de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) revela que, aunque no se ha llegado a una destrucción masiva de puestos de trabajo, existe una clara moderación en el ritmo de creación laboral.
Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex, destaca que lo sucedido en este primer trimestre es un claro reflejo de una oportunidad desaprovechada en términos de generación de empleo. Mientras que el empleo informal ha visto un ligero aumento de 2,964 plazas, el empleo formal ha enfrentado un severo golpe, con una drástica caída de 230,199 puestos en el mismo periodo. Esto genera un desbalance preocupante, donde la informalidad parece ser la única opción de crecimiento.
El sector industrial ha sido particularmente afectado, perdiendo en marzo 551,054 puestos de trabajo respecto a febrero. Dentro de este sector, la industria manufacturera ha experimentado el impacto más fuerte, con la eliminación de 384,837 empleos. La construcción también ha visto su parte con una pérdida de 185,263 puestos, mientras que la industria extractiva y de electricidad logró crear apenas 19,046 nuevas plazas.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, señala que este deterioro en el mercado laboral confirma que México sigue atrapado en un ciclo de baja eficiencia, en un contexto donde la informalidad no muestra indicios de retroceder. Quiroz agrega que la generación de empleos parece concentrarse en segmentos de baja productividad, mientras que los sectores más formales, que ofrecen mayor valor agregado, han evidenciado estancamiento.
Factores tanto internos como externos han contribuido a evaluar este mal desempeño. A nivel global, se ha observado una moderación en la demanda, que ha afectado particularmente a la industria manufacturera mexicana. Internamente, el consumo privado ha comenzado a mostrar “señales de fatiga” después de un periodo de crecimiento sostenido, sumado a una inversión privada que se ha vuelto cautelosa, afectada por la incertidumbre económica.
Como consecuencia de este entorno, la menor creación de empleo formal podría conducir a un menor dinamismo en el consumo, impactando negativamente el crecimiento económico del país. En este sentido, la tendencia sugiere que México atraviesa una fase de desaceleración, con los motores tradicionales de crecimiento cada vez más limitados.
La situación del primer trimestre de 2026 plantea un horizonte laboral incierto y evidencia la necesidad de adoptar medidas que fomenten tanto la creación eficaz de empleo como su formalización, clave para el desarrollo de una economía robusta y sostenida.
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