Petróleos Mexicanos (Pemex) ha cerrado el segundo trimestre de 2026 con aumentos marginales en su actividad operativa, marcando un crecimiento leve en sus principales indicadores. Durante el periodo de abril a junio, la producción total de hidrocarburos líquidos, que incluye tanto el crudo como los condensados, alcanzó un promedio de 1.658 millones de barriles diarios, lo que representa un incremento del 1.7% respecto al mismo periodo del año anterior. Esto se traduce en la adición de 28,000 barriles diarios en comparación con el año anterior.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. A pesar de este leve aumento, la producción de hidrocarburos líquidos ha experimentado una notable disminución del 11.2% desde que el partido Morena asumió la presidencia en 2018. Esto se debe principalmente a la declinación de los yacimientos nacionales asignados a Pemex y a la falta de presupuestos que permitan implementar mejoras en su recuperación. En términos de crudo, la producción ha caído un 0.2% en el último año, situándose en 1.366 millones de barriles por día, lo que representa una reducción de 3,000 barriles diarios en comparación con el mismo trimestre del año anterior. Este resultado refleja una crítica situación: en los últimos ocho años, la producción de crudo ha disminuido en un 26%.
A medida que se observa una dependencia cada vez mayor de yacimientos marinos, los datos son preocupantes; en el segundo trimestre de 2026, Pemex produjo 483,000 barriles diarios menos de crudo que en el mismo periodo de 2018. Aun así, en el acumulado de los primeros seis meses de 2026, la producción total de hidrocarburos líquidos ha aumentado un 2% anual, manteniéndose en 1.655 millones de barriles diarios, mientras que la producción de crudo ha crecido ligeramente un 0.1%.
En un giro positivo, el proceso de crudo en las siete refinerías de Pemex ha experimentado un aumento significativo, alcanzando 1.008 millones de barriles por día durante el segundo trimestre de este año. Este incremento del 2.9% en comparación con 2025 se debe en gran medida a las inversiones realizadas en la modernización del Sistema Nacional de Refinación y a la reciente puesta en marcha de la nueva refinería de Dos Bocas en Tabasco, que ha estado operando durante dos años. Desde 2018, el proceso de crudo de Pemex ha aumentado en un 43% en volumen, lo que indica un avance importante en su capacidad de refinación.
En términos de utilización de infraestructura, en el primer semestre del año se logró un 54.2% de uso, subiendo desde el 48.3% en el primer semestre de 2025 y muy por encima del 39.7% registrado en 2018. Este aumento no solo muestra un compromiso con la producción interna, sino que también resalta la importancia de la modernización continua en la operación de las refinerías del país.
Estos datos reflejan una situación crítica pero con ciertos destellos de esperanza. La industria petrolera nacional enfrenta grandes desafíos, pero también muestra señales de crecimiento en áreas específicas que podrían ayudar a revertir la tendencia a la baja en la producción de crudo. La capacidad de Pemex para adaptarse y mejorar su infraestructura será fundamental en los años venideros para mantener su relevancia en el mercado energético global.
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