La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha llevado a cabo un exhaustivo análisis de 85 variedades de leche y bebidas lácteas ultrapasteurizadas en el mercado mexicano. Este estudio, realizado en septiembre de 2025, involucró más de 6,400 pruebas en el Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor. Su objetivo principal fue verificar la calidad, el valor nutricional y el cumplimiento de las normas oficiales.
Los resultados del análisis han sido positivos, ya que 84 de los productos evaluados cumplieron con las regulaciones establecidas. Sin embargo, uno en particular, la marca “Lacti Lac”, ha suscitado preocupaciones. Aunque comercializada como “bebida láctea con grasa vegetal”, no aclara que no se trata de leche pura, lo que podría inducir a confusión a los consumidores. Este hallazgo resalta la importancia de la transparencia en el etiquetado, pues esta falta de claridad puede llevar a los compradores a creer que están adquiriendo un producto 100% lácteo.
Lacti Lac presenta un contenido de proteína de entre 1.5 y 3.4 gramos por cada 100 mililitros, cifras comparables a la leche común, pero con un valor nutricional inferior. Profeco ha indicado que podría aplicar sanciones a esta marca y exigir cambios en su etiquetado para prevenir futuras ambigüedades.
El estudio también reafirma la importancia de las verificaciones regulares, asegurando que los productos básicos en las mesas mexicanas sean seguros y cumplan con los estándares necesarios. La leche es un alimento esencial, rico en calcio, proteínas, y vitaminas A y D, elementos vitales para el desarrollo óseo y muscular. Por esto, la capacidad de distinguir entre leche auténtica y bebidas lácteas es fundamental para tomar decisiones bien informadas.
Para ayudar a los consumidores a elegir la mejor opción en el supermercado, Profeco aconseja revisar siempre el etiquetado, asegurándose de que el producto indique “leche 100% de vaca”. También recomienda verificar el contenido de grasa y proteína, así como la fecha de caducidad.
Por último, es importante destacar que las leches ultrapasteurizadas tienen una vida útil de hasta 90 días sin abrir. Sin embargo, una vez abiertas deben mantenerse refrigeradas y consumirse dentro de un máximo de cinco días. Cada tipo de leche ofrece beneficios diferentes, y es clave elegir según las necesidades personales, ya sea optar por leche entera para mayor energía, descremada para dietas bajas en grasa, o deslactosada para quienes padecen intolerancia.
El análisis realizado por Profeco no solo proporciona información valiosa para los consumidores, sino que también promueve una economía familiar más saludable y transparente, ayudando a evitar compras engañosas en un mercado cada vez más complejo.
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