La dirección federal del PSOE no va a protagonizar ninguna maniobra ejecutiva para que Susana Díaz dimita como secretaria general del PSOE de Andalucía ni impondrá por las bravas una gestora. “No consideramos que tengamos ningún problema de orden interno que debamos abordar”, despachó el lunes José Luis Ábalos, secretario de Organización y ministro de Transportes. Todos los pasos a partir de ahora los dirigirá Juan Espadas, el vencedor por casi 17 puntos en las primarias del pasado domingo en las que la militancia lo eligió candidato a la presidencia de la Junta con un respaldo del 55% frente al 38,4% de Díaz.
El entorno del alcalde de Sevilla cree que debe ser la expresidenta quien dé el paso y se convenza de que su papel en esta nueva etapa está en otro ámbito que no es ni San Vicente, sede de la mayor federación socialista, ni el Parlamento andaluz.
Los socialistas andaluces dejarán pasar unos pocos días para tomar oxígeno después del enfrentamiento interno. Pero a partir de que este jueves la candidatura de Espadas sea proclamada de manera definitiva, el reloj empezará a correr.
Entretanto, la presión para que Díaz renuncie crece pese a que su intención es mantenerse en el cargo hasta el congreso regional de finales de año. Las fuentes consultadas esperan que digiera unos resultados contundentes e inequívocos: Díaz solo ganó en Almería de manera clara, y con muy pocos votos de diferencia en Córdoba y Málaga.
La dificultad para convocar una gestora
La reforma de los estatutos del PSOE en el congreso federal de 2017. Impide la opción de una gestora que descabalgue a la gran rival interna de Pedro Sánchez. Para que la haya, Susana Díaz tendría que dimitir. El ejemplo más reciente es la renuncia de José Manuel Franco como secretario de la federación madrileña tras las elecciones del 4-M.


