Los chatbots de inteligencia artificial están ganando terreno como herramientas cada vez más utilizadas por personas que buscan apoyo emocional, orientación y hasta diagnósticos relacionados con su salud mental. A pesar de su creciente popularidad, los expertos subrayan que, aunque pueden complementar ciertos procesos, aún no están en condiciones de sustituir a un profesional del área.
Una encuesta realizada por la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) con 1,242 psicólogos en Estados Unidos revela que más de tres de cada cuatro profesionales han tenido interacciones con pacientes que han recurrido a la inteligencia artificial durante su proceso terapéutico. El 39% de los psicólogos reportó haber atendido a pacientes que utilizaron estas herramientas para autodiagnosticarse. Además, un considerable 35% indicó que algunos pacientes las emplean como si fueran un profesional adicional de salud mental. Un dato notable es que el 34% utiliza los chatbots para trabajar la autodisciplina, recibir afirmaciones positivas o recordatorios de hábitos, mientras que otro 33% afirmó que sus pacientes los consideran un apoyo dentro de su tratamiento psicológico. Es importante mencionar que estos números solo reflejan casos que llegan a consulta, lo que sugiere que el uso de chatbots para orientación emocional podría ser mucho más amplio.
Lo que ha quedado claro es que la utilización de estas plataformas va más allá de una simple herramienta terapéutica. A partir de los mismos psicólogos encuestados, se señala que el 33% de los pacientes conversa con chatbots por entretenimiento, el 22% busca amistad, y el 13% mantiene algún tipo de relación afectiva con estas aplicaciones. Entre aquellos que interactúan con frecuencia con la inteligencia artificial, el 68% reportó sentirse escuchado o validado, mientras que el 41% los utiliza para reforzar estrategias de afrontamiento.
Aun así, la utilización de chatbots no está exenta de riesgos. El 36% de los psicólogos observó que algunos pacientes desarrollan una dependencia hacia estas herramientas, y un 15% indicó que las interacciones con chatbots podrían favorecer pensamientos distorsionados o delirantes. Aunque más de la mitad de los profesionales (54%) se siente cómoda con el uso de estas herramientas como apoyo, el 93% expresó preocupación por los riesgos asociados, especialmente en pacientes vulnerables.
Entre los principales puntos de alerta, el 97% de los especialistas advirtió que los chatbots pueden reforzar comportamientos negativos o creencias delirantes de manera no intencionada, y el 89% compartió la preocupación de que, en ciertos casos, las respuestas generadas puedan fomentar conducta de autolesionismo. Lo que destaca es que el 94% de los psicólogos subrayó que la inteligencia artificial carece de la capacidad para entender profundamente los problemas psicológicos como lo haría un profesional capacitado.
Para ayudar a mitigar estos riesgos, la APA ha publicado una guía con recomendaciones para quienes recurren a la inteligencia artificial en temas relacionados con la salud mental. Entre las recomendaciones resaltan verificar cualquier información médica con un profesional de salud, solicitar estrategias basadas en tratamientos respaldados por evidencia científica, y limitar el tiempo de interacción con los chatbots para evitar que interfiera en aspectos cotidianos de la vida.
Pese a las inquietudes, algunos especialistas opinan que la inteligencia artificial podría desempeñar un papel útil al ofrecer apoyo temporal en situaciones donde no haya acceso inmediato a un profesional. Un interesante dato es que el 40% de los psicólogos son optimistas respecto a que en el futuro los chatbots puedan brindar ayuda cuando un terapeuta no esté disponible.
Sin embargo, la APA reitera que estas herramientas deberían ser utilizadas como complementos a la atención psicológica, y no como sustitutos de esta. Más aún, una cifra significativa del estudio indica que solo uno de cada cuatro psicólogos cree que los pacientes optarían por un chatbot antes que por un terapeuta humano. Para los expertos, la relación entre el paciente y el psicólogo sigue ofreciendo una comprensión, juicio clínico y adaptabilidad que la inteligencia artificial aún no puede replicar.
Este panorama refleja un campo en evolución donde, a medida que la tecnología avanza, es crucial tener en cuenta tanto las ventajas como las limitaciones que presenta en el ámbito de la salud mental, especialmente en este contexto de creciente dependencia de la tecnología.
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