El éxito internacional del matcha ha impulsado el interés por otros tés japoneses menos conocidos, como el hojicha. Este té verde japonés tostado está conquistando cafeterías, obradores y heladerías en todo el mundo. Con su sabor suave y aromas cálidos, el hojicha se presenta como una alternativa intrigante al matcha, aunque no es necesario reducirlo a simple tendencia.
El término hojicha proviene de las palabras japonesas “hōji” (tostado) y “cha” (té). Este té se elabora mediante el tostado de hojas y tallos, lo que le otorga un perfil sensorial distintivo que se aleja de los sabores frescos y herbáceos típicos de otros tés verdes. En lugar de la tonalidad verde, el hojicha se caracteriza por su color ámbar, marrón rojizo o cobrizo, producto de su proceso de elaboración.
Históricamente, el hojicha es un té relativamente reciente dentro de la rica cultura del té en Japón. Su origen se remonta al siglo XX, cuando se buscó aprovechar hojas y tallos que no tenían gran demanda comercial. Así, nació una bebida cotidiana y accesible, valorada por su aroma y sabor suaves.
La producción de hojicha comienza como la de otros tés verdes: las hojas son recolectadas y sometidas a vapor para detener la oxidación. Luego se secan y, finalmente, se tuestan en recipientes que tradicionalmente son de porcelana y calentados con carbón vegetal. Este último paso es crucial, ya que transforma profundamente el aroma y el sabor del té, haciéndolo más redondo y menos astringente, perfecto para aquellos que no suelen beber tés verdes intensos.
Entre las notas de sabor más agradables del hojicha se encuentran las avellanas, el caramelo y una peculiar delicadeza ahumada. Su perfil gustativo es más fácil de reconocer para los consumidores occidentales, lo que lo hace atractivo no solo como bebida, sino también como ingrediente versátil en la cocina.
Es importante distinguir el hojicha del matcha, aunque ambos provienen de la misma planta, la Camellia sinensis. El matcha se elabora a partir de hojas cultivadas a la sombra que se muelen hasta obtener un polvo fino, mientras que el hojicha utiliza hojas y tallos que son tostados. Esta diferencia en el proceso se refleja en el sabor y la utilización culinaria de ambos tés.
Las distintas variedades de hojicha, como la elaborada con bancha o sencha, ofrecen diferentes experiencias sensoriales. El kuki hojicha, por ejemplo, se produce a partir de tallos y resulta especialmente suave y dulce. Además, el origen del hojicha influye en sus cualidades. Regiones reconocidas como Uji, Shizuoka y Kagoshima son miles de años de historia en la producción de té de alta calidad.
A medida que el hojicha gana reconocimiento internacional, se está convirtiendo en un ingrediente valioso en la gastronomía contemporánea, ideal para integrar en bebidas y postres. Sin embargo, merece un lugar en el mundo del té por su propia esencia, y no simplemente como el “nuevo matcha”.
Consciente de su potencial, el mundo del té observa con interés este producto que, a través de sus diversas formas y sabores, promete enriquecer la cultura del té más allá de las fronteras japonesas.
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