Es fundamental que los banqueros que se reúnen hoy en Cancún reflexionen sobre la geografía económica de México, que trasciende la percepción común centrada en la Ciudad de México. Para aquellos que han logrado ascender social y económicamente en la capital, el país puede parecer que comienza en Coyoacán y termina en Polanco, una visión reduccionista que ignora la rica diversidad y potencial que se encuentra fuera de esta burbuja.
Un dato crucial a considerar: el 84% del dinamismo económico y empresarial del país se genera fuera de la capital. Este porcentaje representa una significativa parte del Producto Interno Bruto (PIB), que se distribuye en ciudades como Tijuana, Puebla, León, Querétaro, San Luis Potosí, Mérida y Aguascalientes, con contribuciones que van desde el 4% al 1.3% del PIB nacional. Y todavía hay que mencionar a Monterrey y Guadalajara, que juegan un papel igualmente vital en esta narrativa.
Entender la relevancia de las inversiones y negocios que se desarrollan en estas regiones es esencial. Empresas como Seale & Associates, que lideran el mercado en fusiones y adquisiciones, son clave para comprender transacciones que afectan a diversas industrias y que representan cifras individuales de más de 100 millones de dólares cada una. En este contexto, destacamos la reciente adquisición de un terreno de 113 millones de dólares en Tijuana por parte de Fibra Macquarie, así como la compra de Bodega Closures en Rosarito por parte de la firma italiana Vinventions, lo que demuestra el flujo constante de capital hacia estos mercados emergentes.
Desde Monterrey, la aparición de modelos de negocio innovadores como la manufactura por contrato resalta la capacidad de las empresas para adaptarse y aprovechar la especialización en producción. Este modelo implica que una empresa puede subcontratar toda o parte de su producción a un proveedor especializado, permitiendo una optimización de recursos y una mejor atención a las especificaciones técnicas requeridas.
En medio de esta dinámica, el contexto de la Convención Bancaria es crucial. Aquí, representantes de las principales instituciones financieras revisan las cuentas nacionales y discuten el futuro de la economía. Este año, se cuenta con una disponibilidad casi histórica de 5,000 millones de pesos (270 millones de dólares) en el Fondo de Fondos de Nacional Financiera, destinado a empoderar negocios con potencial de registrar propiedad intelectual. La Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap) señala que, en total, están listos para invertir 45,000 millones de pesos en nuevas oportunidades, un impulso significativo para el ecosistema empresarial.
Es evidente que el foco no solo debe estar en la Ciudad de México. La invitación es a explorar oportunidades más allá de la capital y a considerar el 84% del paisaje empresarial que existe en el resto del país. Con un potencial tan grande esperando ser aprovechado, la realidad es que mientras algunos se concentran en los problemas de la metrópoli, otros están haciendo negocios significativos a nivel nacional.
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