La demanda mundial de carbón está preparada para alcanzar un récord sin precedentes de 8.940 millones de toneladas en 2026, reflejando un crecimiento del 1,2% en comparación con años anteriores. Esta inesperada tendencia está intrínsecamente relacionada con el aumento de los precios del gas natural, provocado por las tensiones geopolíticas en la región del estrecho de Ormuz. Aunque el tráfico de carbón no se ve directamente afectado en esta zona, las perturbaciones en los envíos de gas natural licuado (GNL) están influyendo de manera considerable en las dinámicas del mercado.
Las proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), publicadas el 10 de septiembre de 2026, sugieren un cambio significativo en la narrativa del carbón. Si bien antes se esperaba una leve disminución de la demanda de este combustible fósil, el contexto actual ha llevado a un aumento del consumo en regiones como Europa, Japón, Corea del Sur y China. En países con capacidad para generar electricidad tanto con gas como con carbón, el encarecimiento del gas ha incentivado un mayor uso del carbón, elevando así los niveles de consumo energético.
A pesar de este aumento en la demanda, la producción global de carbón se prevé en declive. Se espera que, tras alcanzar un máximo histórico en 2025, la producción baje significativamente en 2026. Este descenso estará particularmente marcado en China, el mayor productor mundial, donde las inspecciones de seguridad tras un accidente minero en mayo han llevado a una reducción notable de la producción. Esta menor oferta en el país asiático está contribuyendo a elevar los precios y a reducir los inventarios globales acumulados en los últimos años.
Los acontecimientos en el estrecho de Ormuz jugarán un papel crucial en la evolución del mercado del carbón en los próximos años. Si los flujos de GNL se normalizan y los precios del gas regresan a niveles más bajos, es probable que la demanda de carbón disminuya. Sin embargo, si las tensiones persisten y el acceso al GNL se mantiene restringido, es posible que el consumo de carbón continúe en aumento.
Además de la crisis del gas, factores como el intenso episodio de El Niño que se avecina podrían aumentar aún más la demanda de electricidad en regiones críticas. India y Vietnam, por ejemplo, podrían ver un incremento en su consumo de carbón debido a una mayor necesidad de refrigeración y una menor producción hidroeléctrica.
En resumen, la conclusión de la AIE es clara: la combinación de un aumento imprevisto en la demanda internacional junto con una oferta más restringida ejercerá una presión alcista sobre los precios del carbón a nivel global. A medida que el mundo navega por un paisaje energético cada vez más complejo, el futuro del carbón se presenta como un elemento clave en la matriz energética global.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


