El 21 de marzo de 2023, el mundo del arte perdió a Agosto Machado, un destacado artista, archivista y performer que se convirtió en un pilar fundamental de la escena artística alternativa de Nueva York. Conocido por su naturaleza privada e introvertida, Augusto siempre mantuvo una presencia constante, en especial en el vibrante panorama del arte en el centro de la ciudad. A pesar de no ser parte de su círculo más cercano, muchos, como los cineastas que frecuentaban clubes y espacios de discusión, sentían su influencia y su conexión con el mundo del arte.
Machado dejó una huella indeleble no solo como artista, sino también como un guardián de la historia queer. En 2009, se le solicitó ayudar a conectar con Mario Montez, un amigo de larga data y uno de los “superstars” de Andy Warhol, para que formara parte de un evento monumental titulado LIVE FILM! JACK SMITH! Five Flaming Days in a Rented World en Berlín. Este evento reunió a más de 50 artistas y académicos que celebraron la obra de Jack Smith, el influyente cineasta experimental. Gracias a su persistencia, Agosto logró convencer a Montez de participar en el panel principal del evento, donde se discutió la intrincada relación entre Montez y Smith.
Las conversaciones con Agosto revelaron la complejidad de su vida y su conexión con leyendas del arte. A menudo se le describía como el “guardián de los secretos” de Montez, ya que había mantenido el paradero de Mario durante casi tres décadas. Esta conexión se hizo evidente cuando en el panel, se mencionó la historia ante una audiencia, marcando una reintegración simbólica de Montez en el escenario artístico.
Primero se conocieron en el club de performance Chandelier en el East Village en 1985. Sin embargo, fue solo en noviembre de 2018 que se visitó su hogar, descrito por él como “La Ciudad Prohibida”. El espacio refleja la rica historia que ha acumulado a lo largo de los años: una densa colección de recuerdos y objetos artísticos que resonaban con el pasado.
Machado compartió que, de joven, muchas veces pasó desapercibido, explorando la ciudad como un “reina de la calle”. Su relato de experiencias en Greenwich Village durante los años 60 añadió una dimensión personal a la historia del arte de vanguardia; habló sobre la informalidad de aquellos movimientos artísticos, donde el arte y la vida se entrelazaban en una experiencia auténtica y vibrante.
La obra de Agosto incluía instalaciones y collages, así como la creación de altares conmemorativos, trabajos que había realizado en silencio durante años. En sus últimos años, Machado comenzó a enviar tarjetas de vacaciones personalizadas, una tradición que culminó en su última tarjeta que decía: “Continuará en 2026”, un indicativo de su deseo de seguir conectado con la comunidad artística.
En una reflexión sobre su vida junto a las “sombras” de sus seres queridos, Agosto expresó que aunque algunos podrían considerar que vive en el pasado, él se sentía energizado y apoyado por esos recuerdos y amistades. Esta perspectiva, que se centra en la continuidad de la comunidad y los recuerdos compartidos, destaca la importancia de su papel como conector y guardián de la historia queer.
La memoria de Agosto Machado perdura, no solo a través de su arte, sino también a través de las historias y secretos que ayudó a preservar, convirtiéndose en una figura clave en la narrativa continua de las comunidades artísticas y LGBTQ+.
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