Han transcurrido los días y, aunque los competidores han cambiado, Rory McIlroy sigue firme en su búsqueda de la gloria en el Masters de Augusta. Durante más de diez años, este torneo le ha representado una especie de condena, recordándole que un título importante estaban por conseguir. Sin embargo, ahora parece haber alcanzado una racha impresionante, acercándose a un hito que campeones como Jack Nicklaus, Nick Faldo y Tiger Woods no lograron: dominar la edición del Masters de manera consecutiva.
El conocimiento que McIlroy ha adquirido sobre el Augusta National le permite jugar el campo como si tuviese un control total. En una temporada en la que el Masters se presenta en su esplendor, con el calor del verano, esos greens duros y las azaleas brillando, su actuación ha sido sobresaliente. McIlroy ha mostrado un dominio impresionante, haciendo birdies con una facilidad que recuerda a las mejores épocas de Woods. Su notable birdie en el hoyo 16 es un ejemplo claro, llevando su puntuación a 10 bajo par. Fue solo uno de los siete birdies que logró ese día, dejando a todos los presentes en asombro.
El despliegue de su talento continuó en el hoyo 17, donde, tras un tiro desafiante bajo unos árboles, logró un golpe que casi se cuela en el hoyo tras rebotar en el palo de la bandera. McIlroy ha acumulado un total impresionante de siete birdies, complementado con un par, y ha completado 36 greens en solo dos días con apenas 51 putts. Su desempeño ha sido el segundo mejor en distancia desde el tee, así como en el juego alrededor del green, lo que desmantela cualquier intento de que otros competidores amenacen su liderato.
Aún queda la mitad del torneo, pero es difícil no pensar que McIlroy se alce con la victoria. Sus rivales más cercanos son Justin Rose, Shane Lowry y Tommy Fleetwood, quienes están a siete golpes de distancia. Entre quienes siguen a ocho golpes se encuentra el sorprendente Kristofer Reinan, de Noruega, y Haotong Li, de China, quien jugó un impresionante 69, a pesar de haber despertado enfermo ese día.
McIlroy mostró destellos de grandeza al iniciar su jornada con tres birdies consecutivos, aunque enfrentó momentos complicados que le llevaron a igualar con Patrick Reed justo antes de la difícil área conocida como Amen Corner. Por otro lado, Scottie Scheffler, el número uno del mundo, no pudo encontrar su juego, firmando un 74 y quedándose a 12 golpes de la cabeza.
Finalmente, en el famoso hoyo 12, conocido como el Golden Bell, la magia de McIlroy se dejó ver de nuevo, aunque se le escapó un putt en el hoyo 14. Sin embargo, su putt que lo llevó a dejar la bola a menos de un metro del hoyo fue un claro signo de su precisión. Terminó el día con seis birdies en los últimos siete hoyos, cerrando con un rotundo 65. Si McIlroy mantiene este ritmo, el Masters de 2026 podría ser suyo, marcando un capítulo legendario en su carrera.
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