Entre 2016 y 2026, el presupuesto destinado a la sanidad e inocuidad agroalimentaria en México ha sufrido una alarmante reducción del 53.5% en términos reales, según un análisis del Consejo Nacional Agropecuario (CNA). Esta disminución, que refleja un 25.4% en términos nominales, limita gravemente la capacidad del país de prevenir y hacer frente a plagas y enfermedades que podrían amenazar tanto la producción como el comercio en el sector agroalimentario.
Con esta situación en mente, especialistas del área han abogado por un fortalecimiento del presupuesto del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) para el año 2027. Consideran que es fundamental para garantizar el abasto de alimentos y preservar el acceso de productos mexicanos a los mercados internacionales. En 2016, el presupuesto destinado a esta área fue de 7,585.8 millones de pesos, mientras que para 2026 se prevé que sea de apenas 3,529.3 millones de pesos.
El CNA destaca que esta reducción crea una restricción presupuestal estructural que compromete la capacidad del sistema sanitario mexicano para responder a crecientes riesgos y exigencias globales, entre las que se encuentran las asociadas al cambio climático. Luis Fernando Haro Encinas, director general del CNA, enfatiza la necesidad de considerar a Senasica como “el guardián de la salud del campo mexicano”, instando a dotarlo de recursos e infraestructura suficiente para cumplir con su labor. A su juicio, la sanidad agroalimentaria debería ser vista como un tema de seguridad nacional, esencial para garantizar que la población tenga acceso a alimentos sanos y seguros.
Experts como Miguel Ángel Oliva, consultor en comunicación especializado, indican que actualmente no hay suficiente personal ni instalaciones adecuadaspara supervisar la entrada de vegetales, animales y sus derivados al país. Aunque México mantiene una buena posición en materia fitozoosanitaria, las capacidades de Senasica se ven desbordadas.
La relación entre la sanidad agroalimentaria y el crecimiento del sector es directa; cualquier propagación de enfermedades o plagas puede resultar en mermas en las cosechas y pérdidas significativas. Oliva subraya que la inversión en sanidad debe ser preferente, ya que prevenir brotes resulta más económico que lidiar con las consecuencias, que incluyen cierres de mercados y litigios comerciales.
El CNA expresa que la insuficiencia presupuestaria amenaza el estatus fitozoosanitario nacional, que ha sido actualmente puesto a prueba con la llegada del gusano barrenador del ganado, una crisis que ha cerrado las exportaciones mexicanas de ganado bovino en pie a Estados Unidos durante más de un año, con pérdidas que rondan los 3,000 millones de dólares.
A la luz de esta problemática, el CNA lanza una advertencia: el deterioro de la sanidad vegetal y la salud animal afectará principalmente a los pequeños y medianos productores, quienes carecen de la capacidad para reaccionar ante contingencias. Así, el país podría enfrentar una disminución de la producción agrícola y un aumento en la dependencia de importaciones, lo que se traduciría en un incremento costos para los consumidores.
La falta de un presupuesto adecuado podría poner en peligro las exportaciones agroalimentarias, que rondan los 55,000 millones de dólares anuales. Cualquier evento adverso podría acarrear cierres temporales de fronteras y pérdidas en el acceso a mercados internacionales.
El fortalecimiento del sistema sanitario no sólo protege los intereses económicos, sino que también asegura la salud pública y la calidad de los productos que llegan a las mesas de los mexicanos. Sin inversión y atención a este sector clave, el futuro presenta sombras que podrían comprometer el sustento de miles de familias en el país.
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