El panorama económico de México se encuentra en un estado marcado por la incertidumbre, impulsada por factores externos, como los aranceles, y elementos internos, como la reforma judicial. Así lo ha señalado Alberto González Pandiella, representante del Departamento Económico para México en la OCDE, enfatizando que la situación actual exige una atención urgente a los desafíos estructurales que el país enfrenta desde hace tiempo.
La urgencia de abordar estos temas se vuelve crucial en un entorno de elevada incertidumbre. Impulsar la productividad es esencial para aumentar la competitividad nacional y atraer inversión extranjera. La digitalización, la formación de capital humano y la mejora del entorno regulatorio son considerados pilares fundamentales en esta estrategia.
Desde la sede de la OCDE en París, se observan indicios de debilitamiento en los sectores manufacturero y de servicios, lo que podría llevar a una pérdida de dinamismo económico en el transcurso del año. Aunque en el primer trimestre de 2025 el Producto Interno Bruto (PIB) mostró un ligero crecimiento del 0.2%, la posibilidad de una recesión técnica ha sido alejada, al menos por el momento.
Revisando las proyecciones, la OCDE había anticipado en marzo un descenso del 1.3% en el PIB, pero ha recalibrado su pronóstico hacia un crecimiento más optimista del 0.4%. Este cambio se debe en gran parte a la modificación de las condiciones arancelarias que afectan las exportaciones hacia Estados Unidos, especialmente con la exención de aranceles para aquellas que se regían bajo el T-MEC.
El gobierno mexicano está inmerso en un proceso de consolidación fiscal, enfocado principalmente en el control del gasto. A pesar de que una desaceleración económica podría impactar los ingresos fiscales, se espera que las medidas de contención del gasto continuarán. Para el presupuesto de 2025, se proyecta un ajuste fiscal más significativo este año, con una reducción del déficit del 1.4% del PIB prevista, y otro 1% adicional en 2026.
La deuda pública de México, si bien es considerada moderada en comparación con otros países de la OCDE, destaca por su bajo nivel de ingresos tributarios, siendo la más baja en relación con el PIB entre los miembros de la organización. Además, el país destina cerca del 3.8% de su PIB al pago de intereses de la deuda, lo que subraya la importancia de reducir el déficit para garantizar la sostenibilidad fiscal.
En el contexto más amplio, las medidas arancelarias impuestas por Estados Unidos están proyectadas a limitar el crecimiento económico, tanto a corto como a mediano plazo, afectando la productividad y generando presiones inflacionarias. Se espera que la economía estadounidense crezca solo un 1.6% en comparación con el 2.2% pronosticado anteriormente.
Finalmente, el reciente impuesto a las remesas, aprobado por la cámara baja de Estados Unidos, no debería tener un impacto significativo, ya que no se aplica a ciudadanos estadounidenses de origen mexicano ni a personas naturalizadas.
La información aquí presentada se basa en datos disponibles hasta el 3 de junio de 2025, y las proyecciones económicas están sujetas a cambios conforme avancen los acontecimientos en el entorno económico nacional e internacional.
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