Al estar Hidalgo tan cerca de la Ciudad de México, no es sorpresa que muchos viajeros busquen alternativas para escapar de la rutina durante un día feriado. Una de las opciones más interesantes es explorar esta zona natural que cuenta con una laguna, cabañas y la oportunidad de practicar deportes extremos.
Este destino ideal para una escapada es la Reserva de la Biósfera Barranca de Metztitlán, perfecta para aquellos que disfrutan de la naturaleza y las experiencias memorables. Localizada a solo tres horas de la CDMX y a un poco menos de Pachuca, Metztitlán, conocido como el “lugar de luna”, es un rincón especial donde la naturaleza y la cultura se entrelazan.
Este Pueblo Mágico ofrece impresionantes vistas y un clima cálido que invita a la aventura. Los visitantes pueden disfrutar de diversas actividades al aire libre y degustar los sabores de la gastronomía local. La región destaca por su geografía variada, que incluye llanuras, mesetas, cañones y sierras, lo que permite una inmersión en su rica flora y fauna.
Un must-see en Metztitlán es el Ex Convento de los Santos Reyes, una edificación histórica que data de 1539 y que es un testimonio de la arquitectura colonial en la región. Su majestuoso diseño te transporta a otra época.
La gastronomía es otro aspecto imperdible de la experiencia, con platos típicos como tamales de recaudo, tecoquitos, xalita verde y esquites con pollo que prometen satisfacer incluso al paladar más exigente.
La Barranca de Metztitlán, declarada Reserva de la Biósfera en el año 2000, alberga a cinco comunidades indígenas, conservando el 25% de su población la lengua hña-hñú de la etnia otomí. Este lugar no solo es rico en cultura, sino que también presenta una biodiversidad impresionante, con 33 especies de murciélagos, cinco de felinos y más de 270 especies de aves, tanto locales como migratorias. La flora incluye cactáceas como el órgano cimarrón y el garambullo, así como bosques de pino teocote y enebros en las zonas más altas, y copales y bromelias en la selva seca.
Además, la riqueza cultural de Metztitlán se manifiesta a través de sus vestigios arqueológicos, incluyendo pinturas rupestres y fragmentos de cerámica que dan fe de las antiguas civilizaciones que habitaron la región.
Este destino es, sin duda, una opción encantadora para quienes buscan reconectarse con la naturaleza y disfrutar de un día diferente lejos del bullicio urbano.
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