El puente ferroviario de Aishbagh, que prometía transformar el tráfico en Bhopal, India, se mantiene cerrado al público casi un año después de su inauguración. Esta situación resulta desconcertante, considerando que el proyecto, concebido en 2015, tenía como objetivo mejorar la movilidad de cerca de 300,000 personas al conectar áreas clave de la ciudad. Sin embargo, la realidad del puente ha derivado en un escándalo que ha captado la atención tanto nacional como internacional.
La construcción del viaducto comenzó en 2018, cuando los ingenieros del Departamento de Obras Públicas (PWD) y de Indian Railways definieron sus especificaciones, incluyendo una importante inclinación de 45 grados. Sin embargo, las diferencias en la ejecución se volvieron evidentes, y se alertó sobre la realización del proyecto en una ubicación incorrecta. Para 2023, el diseño del puente se vio rodeado de controversia, ya que se descubrió que su ángulo de curvatura era de 118 grados, en lugar de los 90 grados acordados. Esa falla no solo alteró la funcionalidad del puente, sino que también generó serias preocupaciones sobre la seguridad vial.
Pese a que el PWD suspenderá a siete ingenieros responsables tras la malograda ejecución del proyecto, la situación ha evolucionado de manera sorprendente. Irónicamente, estos ingenieros fueron reincorporados poco después, sin enfrentar ningún tipo de sanción. El ministro del PWD, Rakesh Singh, aprobó esta decisión a pesar de la continua investigación que permanece abierta.
El cierre del puente atrajo atención mediática, y las críticas no tardaron en llegar. Críticos del gobierno cuestionan la falta de rendición de cuentas dentro del PWD y resaltan las falencias en la planificación y supervisión del proyecto. La presión se incrementa a medida que el gobierno de Madhya Pradesh busca garantizar un manejo adecuado de la situación.
Con el puente todavía clausurado, y tras meses de estancamiento, se logró un avance significativo en abril de 2026 cuando tanto el PWD como los Ferrocarriles de la India acordaron llevar a cabo modificaciones técnicas para rectificar la curvatura del puente. Este acuerdo ofrece, finalmente, una esperanza a los residentes de Bhopal que dependen de esta infraestructura vital.
A medida que se espera la finalización de las obras correctivas, queda por ver cómo afectará esta situación al futuro de la administración del PWD y de los ingenieros involucrados, cuya reintegración ha sido objeto de debate. En un contexto donde las fallas estructurales y la falta de responsabilidad son evidentes, el futuro del puente de Aishbagh continúa siendo un tema candente en la conversación pública.
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