El sistema de etiquetado frontal de alimentos y bebidas procesadas se ha convertido en una herramienta crucial para promover hábitos alimenticios más saludables en México. Este sistema, en vigor desde el 1 de octubre de 2020, se basa en cinco sellos octagonales que alertan a los consumidores sobre el contenido crítico de ciertos productos: “Exceso de calorías”, “Exceso de sodio”, “Exceso de grasas trans”, “Exceso de azúcares” y “Exceso de grasas saturadas”.
Además, incorpora advertencias sobre el contenido de cafeína y edulcorantes, sugiriendo evitar estos ingredientes en la dieta de los niños, con leyendas como “Contiene edulcorantes, no recomendable en niños” y “Contiene cafeína – evitar en niños”. Para productos de empaques más pequeños, se simplifica la información al indicar cuántos de estos sellos contiene el producto.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, ha enfatizado a través de sus redes sociales la importancia de familiarizarse con este etiquetado. Se hace un llamado a las comunidades escolares y a las familias de todo el país para que se informen y adopten hábitos que les permitan tomar decisiones más conscientes respecto a su alimentación. En este contexto, se invita a adherirse a la campaña “Vive saludable, vive feliz”, promovida por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, que busca crear una generación más saludable.
El etiquetado frontal ha sido el resultado del esfuerzo de expertos que, basándose en evidencia científica, han diseñado políticas públicas que priorizan el bienestar y el derecho a una correcta información. Este enfoque ha sido reconocido a nivel internacional, incluso por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como un paso significativo en la lucha contra las enfermedades no transmisibles, que son una creciente preocupación en el país.
El etiquetado no solo empodera a las familias al otorgarles información clara sobre los niveles de calorías, azúcares y grasas en los productos, sino que también busca combatir la creciente epidemia de obesidad y sus consecuencias en la salud, que incluyen enfermedades como diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares.
Las comunidades educativas, así como las familias, están en el centro de esta iniciativa, resaltando la necesidad de adoptar hábitos que favorezcan un estilo de vida más saludable. Comprender y utilizar la información del etiquetado frontal se ha transformado en una responsabilidad esencial, fomentando no solo el bienestar individual, sino el de la sociedad en su conjunto. La invitación está hecha: informarse, educar y tomar decisiones saludables puede marcar la diferencia para el futuro de las nuevas generaciones en México.
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