En un movimiento audaz que trasciende la búsqueda de rentabilidad inmediata, el reconocido grupo restaurantero al que pertenece La Única continúa su camino hacia la expansión internacional, a pesar de que sus ingresos por comensal en el extranjero resulten inferiores a los de su país natal, México. Esta estrategia busca incrementar significativamente el valor de mercado de la compañía, una jugada que, como apunta Felipe Williamson, fundador y CEO, impulsa la cotización de las empresas gastronómicas que tienen presencia en más de un país.
Williamson aclara que, aunque el modelo de negocio en México es más lucrativo, establecer operaciones en mercados como Estados Unidos y Europa hará a la empresa más atractiva para potenciales inversionistas. Este razonamiento ha motivado a La Única a cruzar el Atlántico y desembarcar en Madrid, un mercado altamente competitivo que se ha vuelto crucial para proyectar la marca hacia otras regiones, como Medio Oriente, que ya se perfila como su próximo objetivo de expansión.
El camino hacia este nuevo horizonte no ha estado exento de desafíos. Al llegar a España, La Única introdujo un modelo de ticket promedio de 65 dólares, pero descubrió rápidamente que el gasto real por comensal se sitúa alrededor de 35 dólares, la diferencia notablemente menor en comparación con los 50 dólares que se consideran estándares en Polanco. Para adaptarse a este nuevo entorno de consumo, la marca ha diseñado un menú que comienza en 18 euros.
A pesar de estas dificultades, La Única Madrid ha logrado mantener un flujo mensual constante de entre 3,500 y 4,000 comensales, con una clientela predominantemente española y un 30% de visitantes internacionales, entre los cuales el público mexicano juega un papel significativo. Su nueva ubicación, que abrirá el 3 de septiembre en la calle Alcalá 87 en el barrio Salamanca, ofrecerá mejores condiciones con una terraza, salón privado y el ambiente característico que refleja la esencia de una cantina contemporánea.
Desde su fundación hace 12 años en Polanco, La Única se ha inspirado en la cocina norteña de Monterrey, adoptando un formato informal y accesible. Este enfoque ha sido clave para su éxito en la capital y ha permitido una expansión que abarca sucursales en Puebla, San Miguel de Allende, Querétaro, Cartagena de Indias, y próximamente, también en Saltillo. Los platillos emblemáticos, como el chicharrón de ribeye, la tostada de atún, el taco gobernador y la lubina a la talla, se han convertido en los favoritos tanto en México como en España.
Además, de la marca madre han surgido otros conceptos, como Bulla, que apuesta por la cocina española con tres locales en la Ciudad de México.
En cuanto a los planes futuros, el grupo ya evalúa nuevas propuestas en los Emiratos Árabes Unidos, aunque su prioridad inmediata es consolidar la operación en Madrid. Williamson refleja esta ambición al señalar que, más allá de la captación de comensales, buscan establecerse como un grupo restaurantero mexicano con un enfoque internacional, elevando así su valor en el mercado.
Esta información corresponde a la fecha de publicación original (2025-08-15 09:00:00).
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