El panorama de la inversión fija en México ha presentado señales preocupantes a principios de 2025. A pesar de un leve aumento en marzo, que marcó un crecimiento de 0.3% en comparación con febrero, los datos del primer trimestre revelan una alarmante caída interanual del 4.9%. Esta cifra representa la peor dinámica para iniciar el año desde 2020, cuando el impacto del Covid-19 provocó un descenso del 7.9% en la formación bruta de capital fijo.
Históricamente, si excluimos el año pandémico, este 2025 presenta la mayor contracción para un periodo comparable desde 2009, en medio de la Gran Recesión, que marcó una disminución del 12%. Este descenso en la inversión se debe, en gran medida, al drástico recorte en la inversión pública, que se redujo en un 22.4%. Este es el mayor recorte registrado para un primer trimestre desde 1996, con un retroceso del 26.5%.
El gobierno mexicano, bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador, se encuentra en un esfuerzo por reducir su déficit fiscal, que alcanzó un preocupante 5.7% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2024. Este esfuerzo se justifica, en parte, por la necesidad de financiar proyectos emblemáticos como el Tren Maya.
En el ámbito de la inversión privada, aunque el descenso fue más moderado, con una caída del 2.5%, sigue siendo la cifra más baja desde 2021. Los campos de gasto también muestran una caída relativamente equilibrada, mientras que el sector de maquinaria y equipo disminuyó en un 4.7%. La inversión en construcción, por su parte, cayó un 5%, siendo arrastrada por una alarmante baja del 16.4% en el área de obra no residencial, vinculado significativamente a la obra pública.
A medida que se intensifican las preocupaciones sobre el entorno de negocios, la incertidumbre en torno a la política económica ha comenzado a hacer estragos. A nivel internacional, el endurecimiento de las políticas arancelarias de Estados Unidos ha desencadenado un clima de duda que afecta incluso a socios comerciales cercanos como México y Canadá. Esto plantea interrogantes sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
En el contexto nacional, también persisten expectativas flotantes sobre la implementación de reformas constitucionales que abarcan desde la judicial hasta la energética, además de la reorganización del ecosistema regulatorio de competencia y telecomunicaciones.
Mientras tanto, el PIB de México logró crecer un modesto 0.2% en el primer trimestre, esquivando así una recesión técnica que hubiera ocurrido tras un descenso del 0.6% en el cuarto trimestre de 2024. Sin embargo, las proyecciones de crecimiento económico están siendo ajustadas a la baja. Recientemente, la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, realizada por el Banco de México, reveló una reducción en la media de crecimiento pronosticado, que ahora se sitúa en un apenas 0.08%.
Los desafíos persisten, y la inversión fija se enfrenta a un futuro incierto en un entorno político y económico cargado de complejidades. La información presentada corresponde a datos recopilados hasta el 4 de junio de 2025.
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