Desde Glasgow (Escocia), Joe Biden arriesgó mucho al predecir la victoria del candidato demócrata como Gobernador de Virginia. “Vamos a ganar. Creo que vamos a ganar en Virginia”, declaró el presidente de Estados Unidos desde la ciudad escocesa en la que se celebra la cumbre sobre el clima COP26. Se juegan mucho los demócratas en los comicios de este martes. En los últimos días de campaña, el demócrata Terry McAuliffe se ha mantenido prácticamente igualado en las encuestas con el republicano Glenn Youngkin, avivando las ansias de quienes quieren hacer de esta contienda una lectura de política nacional, un año después de que Joe Biden arrebatara la Casa Blanca a Donald Trump. Al cierre de los colegios electorales, la pelea seguía reñida y no había vencedor claro.
Paula Swain votó en Fairfax, bastión demócrata en las pasadas presidenciales, hace más de dos semanas para evitar posibles colas en los colegios electorales este martes. El caso de esta enfermera es uno más de los más de 1.137.000 sufragios emitidos con anterioridad, seis veces mayor que la cifra que arrojó la cita electoral en 2017. Swain se muestra consciente de la apariencia de plebiscito de la que fuera sede de la Confederación arroja sobre el trabajo que está haciendo el inquilino de la Casa Blanca, quien registra sus niveles de aceptación más bajos.
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“La victoria de Youngkin es la vuelta de Trump”, aventura, no en minoría, esta mujer de 53 años. Exactamente esa misma lectura hacia McAuliffe respecto a su contrincante en uno de sus últimos mítines. “Hasta 10 veces ha respaldado a Trump”, dijo el empresario respecto a Youngkin, quien ya fue Gobernador entre 2014-2018 (no se puede revalidar mandato sin dejar pasar cuatro años). “Trump busca la ruptura de nuestro país, la división, por eso creo que la victoria conservadora sería una mala noticia”.
Si los demócratas pierden será la primera vez que lo hagan en 12 años en un Estado que fue rojo hasta que llegó Obama y que resultó decisivo en el triunfo de Biden en noviembre del año pasado. La derrota de McAuliffe se consideraba un desastre para los demócratas y una señal de advertencia para estos, sugiriendo que el apoyo a la Administración Biden está seriamente erosionada.
Con un Biden azotado por sus propias filas en la legislatura nacional, que está luchando a brazo partido para promulgar sus enormes planes de gasto social e infraestructuras, los republicanos se dispusieron en Virginia demostrar la mala salud del casi primer año de Administración demócrata. Conner Lelland, quien sí votaba en persona este mediodía en Arlington, es uno de esos padres furiosos que compra la promesa de Youngkin de prohibir la enseñanza de la llamada Teoría Crítica de la Raza, doctrina que pone el acento en el estudio del pasado esclavista del país como origen de un racismo sistémico que aún perdura.
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Lelland considera adoctrinamiento racial y resentimiento hacia los blancos —en este caso los colegiales, sus hijos— la enseñanza de esa corriente académica. “La victoria de Youngkin movilizará de nuevo a los republicanos, no quiero decir que devuelva a Trump a la Casa Blanca, pero sí a una figura de ese partido”, dice Lelland, 37 años y auditor de profesión, que no aporta el nombre de un futuro candidato para 2024.
En este martes frío y lluvioso, poco parece importar que Virginia votara mayoritariamente por Biden en las elecciones de hace un año. “Está tocado, Biden está herido de muerte desde el fiasco de Afganistán”, recuerda el auditor, nacido en Virginia, de padres virginianos, respecto a la caótica retirada de las tropas del país asiático. La ventaja de McAuliffe, 64 años, quien llegó a sacar 10 puntos a su rival, fue tocando fondo frente a Youngkin, un empresario de 54 años. Al cierre de los colegios estaban codo con codo.
En declaraciones a la prensa, el demócrata, cuyo electorado es predominantemente urbano, dijo estar “muy nervioso” ante la idea de una posible victoria de su adversario, porque equivaldría a “cuatro años de teorías del complot y de política extremista”. Del otro lado, sin llegar a querer mimetizarse del todo con el expresidente, Youngkin intentaba capitalizar la popularidad de Trump entre el electorado rural de este Estado, uno que, sin embargo, el magnate neoyorquino perdió en 2020 por más de 29 puntos.
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