Casi 3 de cada 10 consultas al historial crediticio en México provienen de jóvenes de la Generación Z, un grupo que abarca a quienes nacieron entre 1997 y 2012, es decir, individuos de entre 14 y 29 años. A pesar de su interés en acceder a productos financieros, este grupo se enfrenta a altas tasas de atraso en el pago de deudas, alcanzando un 25.9% en mujeres y un 27.5% en hombres, lo que los coloca entre los más vulnerables del sistema financiero.
A nivel global, se revela que un 15.3% de los integrantes de esta generación ha llegado a su límite de solvencia económica, según datos de la Reserva Federal de Nueva York. Esta falta de conocimientos en la gestión del dinero se traduce en la ausencia de planificación y ahorro, lo que preocupa a especialistas en finanzas. Según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, solo 3 de cada 10 jóvenes mexicanos ahorran para su jubilación.
Una práctica común es la de gastar primero y, si es posible, ahorrar lo que sobre, lo que complica la construcción de un colchón financiero. La vice presidenta de operaciones de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro ha afirmado que este enfoque puede llevar a un sobreendeudamiento, dejando a muchos jóvenes dependiendo únicamente de pensiones del gobierno en el futuro.
En cuanto al acceso a créditos, solo 1% de la Generación Z tiene acceso a un crédito hipotecario, lo que denota un historial crediticio aún débil. Menos del 40% de este grupo posee una tarjeta de crédito, lo que limita su participación en el sistema financiero. Highend, la Generación Z enfrenta la presión de estilos de vida idealizados promovidos en redes sociales, incitándolos a gastar por encima de sus posibilidades.
Además, la transición a pagos digitales ha oscurecido la percepción del gasto, lo que dificulta el control de sus finanzas. En México, solo el 37.3% de la población tiene acceso a un crédito formal, reflejando una desigualdad persistente en el acceso a productos financieros, especialmente para los jóvenes que comienzan su vida económica.
Es crucial que los jóvenes reciban orientación en sus primeras decisiones financieras para evitar un historial crediticio vulnerable, y establecer una cultura del ahorro desde una edad temprana se vuelve esencial. La creación de campañas educativas puede ser clave para fomentar la educación financiera en esta etapa de sus vidas.
En un contexto más amplio, la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera 2023 indica que aproximadamente el 70% de los mexicanos entre 18 y 29 años vive con estrés financiero, un fenómeno que repercute negativamente en su salud mental. Esto va de la mano con el informe anual “Deudas de los mexicanos: motivos, soluciones y retos”, que revela que un 66% de la población sufre ansiedad y un 53% presenta insomnio debido a sus deudas.
Amelia Chávez sugiere que es fundamental que los jóvenes destinen un porcentaje de sus ingresos al ahorro, independientemente de su modalidad de trabajo. Fomentar la cultura del ahorro no solo ayuda a proporcionar una mejor pensión futura, sino que también contribuye a la estabilidad financiera actual y a la capacidad de enfrentar imprevistos.
Con la educación financiera adecuada y una disciplina sostenida, los jóvenes pueden forjar un futuro más sólido, comenzando con la apertura de cuentas para el ahorro y la inversión en planes de retiro. Adaptarse a esta realidad económica y aprovechar las oportunidades del sistema financiero será clave para su bienestar a largo plazo.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


