El pasado sábado, el Centre Pompidou-Metz, un reconocido museo francés, emitió una sorprendente notificación a los medios que capturó la atención de la comunidad artística. La intriga comenzó con dos imágenes de baja resolución: la primera mostraba una banana madura cinta adhesiva a una pared blanca, emblemática de la obra viral “Comedian” del artista Maurizio Cattelan, y la segunda, la cinta adhesiva en la pared vacía. La noticia detrás de las imágenes era que la banana había sido robada del museo.
No obstante, poco se había perdido en este incidente que, más bien, resalta el carácter conceptual de la obra. Según el museo, el personal reemplaza la fruta “lo antes posible” con una banana fresca y una tira de cinta, un procedimiento habitual que se realiza cada tres días. La esencia del polémico trabajo, que en su edición limitada se vendió en una subasta por la asombrosa cifra de 6.24 millones de dólares en 2024, reside en su certificado de autenticidad y en el protocolo que rige su presentación, no en el elemento perecedero. De hecho, el museo declaró que “no se observó daño irreversible” al plátano que había desaparecido.
El robo no es un suceso aislado en la historia de esta particular obra. En 2019, durante su primera aparición en Art Basel Miami Beach, un visitante se comió la banana, alegando que era parte de una performance artística. El evento generó tanto revuelo que la galería que mostraba la obra decidió retirarla al día siguiente para controlar la multitud.
En 2024, la atención sobre “Comedian” se intensificó cuando el multimillonario chino Justin Sun adquirió la banana en Sotheby’s Nueva York por 6.2 millones de dólares, solo para devorarla frente a las cámaras, afirmando que su acción podría convertirse también en parte de la historia de la obra.
Sin embargo, el incidente más reciente en el Centre Pompidou-Metz ha suscitado una respuesta diferente. A diferencia del primer suceso, esta vez el museo ha decidido presentar una denuncia legal contra “personas desconocidas”. El centro condenó el robo, argumentando que socava el respeto hacia las obras expuestas y priva temporalmente a los visitantes de una parte de la experiencia artística ofrecida. Este enfoque legal se debe, según el museo, a que se trata de un segundo incidente similar y que el ladrón sigue sin ser identificado, lo cual limita las posibilidades de diálogo.
La banana sigue siendo una de las principales atracciones en la exposición “Endless Sunday: A Living Exhibition in Perpetual Motion”, que permanecerá abierta hasta el 25 de enero de 2027. Esta muestra, curada por Cattelan, busca desafiar las convenciones de una exhibición tradicional al convertirse en un proyecto vivo y en constante transformación, donde se entrelazan obras maestras, creaciones inesperadas y gestos subversivos, ofreciendo a los visitantes una experiencia continuamente renovada.
Con estos acontecimientos, resulta inevitable preguntarse si aquellos que presenciaron la reciente controversia en persona lograron experimentar, de la manera que la exposición pretende, una vivencia que trasciende lo convencional.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


