El universo de la literatura fantástica se caracteriza por su fluidez y la capacidad de transformar lo que consideramos inamovible. Roberto Abad, un destacado escritor morelense, ha profundizado en este enfoque en su reciente libro de cuentos, Umbral, donde busca desafiar las convenciones tradicionales del género.
En una conversación reciente, Abad mencionó que la poética de la literatura fantástica, inspirada en autores como Mary Shelley y Stephen King, sugiere que todo lo que percibimos como estático puede ser alterado. Esta perspectiva abre posibilidades para entender la realidad de maneras innovadoras. Por ejemplo, en Frankenstein, Shelley aborda el robo de cuerpos y la resurrección, situaciones que coinciden con preocupaciones del siglo XVIII y XIX que aún resuenan hoy en día.
La literatura fantástica, según Abad, no está sujeta a dogmas o categorías rígidas. Aboga por una escritura que explora y busca comprender las experiencias ajenas. Sus relatos utilizan el terror como un prisma para examinar las complejidades del mundo contemporáneo. El autor destaca que al leer cuentos de terror, el lector construye paralelamente un mundo con sus propias reglas y realidades que pueden tambalear las normas establecidas.
Una muestra de esta exploración se encuentra en el cuento Aleación, donde varios personajes presentan sus propias verdades, intercalando realidades que pueden chocar o entrelazarse. Abad juega con la ambigüedad y las múltiples interpretaciones, llevando a sus lectores a cuestionarse no solo la trama, sino también la naturaleza misma de la verdad.
Abad también integra elementos cotidianos y miedos actuales en sus narraciones. En un mundo donde la enfermedad, como el cáncer, y la tecnología impactan nuestra vida diaria, las historias de Umbral presentan criaturas que simbolizan esos temores. En Ruinas como paraísos, un regreso a la infancia se convierte en un encuentro con un fantasma del pasado, lo que sugiere cómo la tecnología y la nostalgia interactúan en nuestras vidas.
Por otro lado, en Fraternidad de la fauna, el autor aborda la venganza de un vagabundo hacia un perro, lo que lo lleva a explorar un tipo de terror más humano y tangible. Las criaturas de sus relatos pueden ser vistas como reflejos de aquellos que han sido desplazados o marginados, resaltando la importancia de reconocer las voces que a menudo quedan en la periferia.
En sus obras, Abad se inspira en la narrativa de Stephen King y otros autores contemporáneos, quienes a menudo entrelazan fenómenos sociales con el horror, creando así una fuerte poética que invita a la reflexión. De hecho, menciona que la obra de Mariana Enríquez, una voz prominente en el terror latinoamericano, está firmemente enraizada en esta corriente.
A medida que el autor continúa su exploración de la literatura fantástica, sus relatos no solo entretienen, sino que también desafían a los lectores a reflexionar sobre su propia realidad y a aceptar la multiplicidad de verdades que existen en el mundo. La habilidad de Abad para conjugar lo fantástico con lo cotidiano seguramente captará la atención de nuevos lectores y seguirá trayendo a la discusión temas vitales y necesarios.
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