El turbulento panorama político de Perú ha tomado un giro significativo con el ascenso del candidato de izquierda radical, Roberto Sánchez, quien ahora ocupa el segundo lugar en el recuento parcial de las elecciones presidenciales. Este miércoles, con un 91.5% de las actas contabilizadas, Sánchez logró desplazar al ultraconservador Rafael López Aliaga y se posiciona como un rival potencial para la derechista Keiko Fujimori, quien lidera con un 17% de los votos y se perfila para un balotaje en junio.
La atmósfera se ha visto cargada de tensiones, con acusaciones de fraude y reclamos contra las autoridades electorales, que han enfrentado serias fallas logísticas y han sido criticadas por la extensión del proceso electoral. Ambas partes han apelado a la calma y al respeto por los resultados, a pesar de que los problemas en el sur y en zonas rurales han retrasado el conteo de votos, donde Sánchez encuentra su base de apoyo más sólida.
En su intervención, Sánchez, un psicólogo de 57 años y exministro de Comercio Exterior y Turismo durante el breve gobierno de Pedro Castillo, convocó a las fuerzas democráticas y la comunidad internacional para que vigilen el escrutinio. “Corresponde aceptar esos resultados, y nosotros estamos tranquilos. Lo correcto es que si hay discrepancias y sospechas, se demuestren evidencias contundentes”, afirmó.
La figura de Sánchez evocará memorias de Castillo, el exmandatario que, a pesar de su encarcelamiento por un intento fallido de disolver el Congreso, mantiene una fuerte conexión con los sectores más empobrecidos de Perú. Con un enfoque en una “nueva Constitución” y la creación de un “Estado plurinacional”, Sánchez se propone vincularse con las comunidades nativas, similar a lo que hizo Evo Morales en Bolivia. “Hay un inmenso deseo de cambio entre las poblaciones excluidas”, enfatizó, señalando una creciente demanda de inclusión social y política.
El proceso electoral, sin embargo, no ha estado exento de contratiempos. La apertura tardía de los centros de votación en Lima dejó a unas 50,000 personas sin la oportunidad de emitir su voto, lo que llevó a la República a convocar nuevas elecciones. Este caos ha sido cuestionado por López Aliaga, quien no ha escatimado esfuerzos en criticar el proceso y ha pedido que se declare la nulidad de los comicios, aunque sus acusaciones han sido desestimadas por una misión de observadores de la Unión Europea.
El contexto es complejo y polarizado. Algunos expertos aseguran que la llegada de Sánchez a la segunda vuelta podría replicar la tensión de las elecciones de 2021, donde Fujimori perdió ante Castillo. La resolución de esta contienda electoral, marcada por la incertidumbre y las divisiones, aún está en el aire, y el resultado final podría redefinir el rumbo político del país.
Actualización: Estos eventos corresponden a la fecha del 15 de abril de 2026.
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