El ruido blanco se ha popularizado como una herramienta para facilitar el sueño, enmascarando sonidos ambientales que pueden interrumpir el descanso. Sin embargo, especialistas advierten que su uso prolongado o a volúmenes altos puede tener riesgos para la audición y la salud, en particular en bebés y niños pequeños1, 2.
Diversos estudios y organismos de salud recomiendan precaución, pues aunque el ruido blanco puede ofrecer beneficios temporales para conciliar el sueño o reducir el estrés, la exposición excesiva puede derivar en problemas auditivos y otras complicaciones1, 2.
Qué es el ruido blanco y cómo se usa
El ruido blanco es un sonido continuo que agrupa todas las frecuencias audibles con una intensidad similar, lo que ayuda a enmascarar ruidos repentinos del entorno como el tránsito o conversaciones. Muchas personas lo emplean al dormir para reducir interrupciones externas, ya sea mediante dispositivos, aplicaciones o listas de reproducción1.
En el ámbito clínico, revisiones de estudios han encontrado que el ruido blanco puede acortar el tiempo para quedarse dormido y mejorar el inicio del sueño, además de reducir la percepción de dolor, especialmente en entornos de cuidados maternos y neonatales2.

Riesgos del uso prolongado y en bebés
El principal riesgo del ruido blanco está asociado a la exposición prolongada o a volúmenes elevados. El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos señala que sonidos de hasta 70 decibelios rara vez provocan pérdida auditiva, pero exposiciones repetidas a partir de 85 decibelios pueden dañar el oído interno1.
En bebés, la precaución debe ser mayor. Un estudio publicado en Pediatrics midió 14 dispositivos de sonido para bebés y encontró que todos superaban los 50 decibelios a 30 centímetros de distancia y tres alcanzaban más de 85 decibelios al máximo volumen. Aunque no se diagnosticaron lesiones, los autores recomiendan reducir el volumen, limitar el tiempo de uso y colocar la fuente lo más lejos posible de la cuna1.
Expertos en salud y la Organización Mundial de la Salud aconsejan evitar la exposición nocturna a ruidos intensos, ya que puede afectar la calidad del sueño y el desarrollo auditivo1.
Consejos para un uso seguro
Para minimizar riesgos, los especialistas recomiendan tres medidas clave: mantener el volumen bajo, alejar la fuente de sonido de la cama o cuna (más de 200 centímetros en el caso de bebés) y limitar el tiempo de exposición1.
El uso de auriculares o colocar el dispositivo junto a la cama incrementa el riesgo de daño auditivo. Además, se sugiere comprobar si el ruido blanco realmente mejora el descanso antes de incorporarlo como rutina permanente, y buscar alternativas para reducir el ruido ambiental1.
Lo que dicen los estudios y expertos
Las revisiones científicas muestran que el ruido blanco puede ser útil en el manejo del sueño, estrés y dolor en madres y recién nacidos, especialmente en entornos hospitalarios. Sin embargo, los beneficios pueden variar entre individuos y no hay consenso sobre su eficacia a largo plazo2.
Expertos advierten sobre posibles efectos negativos del uso prolongado o intenso, como deterioro auditivo, impacto en funciones cognitivas y retrasos en el neurodesarrollo, por lo que recomiendan aplicar protocolos con umbrales de seguridad basados en evidencia2.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el ruido blanco y cómo funciona para dormir?
El ruido blanco es un sonido continuo que agrupa todas las frecuencias audibles a una intensidad similar, lo que ayuda a enmascarar ruidos repentinos del entorno y puede facilitar el sueño al reducir interrupciones externas1.
¿Cuáles son los riesgos del uso prolongado de ruido blanco?
El uso prolongado o a volúmenes altos puede causar daño auditivo, dificultar dormir sin el sonido, enmascarar señales importantes como alarmas o llantos, y en bebés, aumentar el riesgo de lesiones auditivas y afectar el desarrollo1, 2.
¿Es seguro usar ruido blanco para bebés?
El uso de ruido blanco en bebés requiere precaución: el volumen debe ser bajo, la fuente debe estar lejos de la cuna (más de 200 centímetros) y el tiempo de exposición debe ser limitado para evitar riesgos auditivos1.
¿Cómo usar el ruido blanco de forma segura para evitar daños auditivos?
Se recomienda mantener el volumen bajo (no superar los 70 decibelios), colocar la fuente lejos de la cama o cuna, evitar el uso de auriculares y limitar la duración de la exposición1.
Fuentes
Texto elaborado por la Redacción de Columna Digital a partir de estas fuentes:
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Datos basados en información reportada originalmente por Infobae.






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