Un incidente sin precedentes ha sacudido a Rumanía, marcando un punto crítico en la seguridad del este de Europa. El 29 de mayo de 2026, un dron ruso impactó en un edificio residencial de diez pisos en Galati, dejando a dos personas heridas y obligando a la evacuación de 70 vecinos. Este episodio ha sido calificado como el más grave en el territorio rumano desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en 2022.
El presidente rumano, Nicusor Dan, confirmó que el dron, identificado como un Geran-2 —la versión rusa del dron iraní Shahed-136—, es de origen ruso. Un informe técnico concluyó de manera concluyente la naturaleza del dispositivo, que portaba al menos 30 kilogramos de explosivos. Este dron había sido parte de un ataque dirigido contra la región ucraniana de Odesa, y su desviación hacia territorio rumano ha alarmado a las autoridades.
Dan enfatizó que este evento representa un riesgo para la seguridad nacional y consideró a Rusia como “el único responsable”. A raíz de este ataque, se tomaron medidas diplomáticas inmediatas: el cónsul ruso en Constanta fue declarado persona non grata y se cerró el consulado en la ciudad. Además, Rumanía convocó al embajador ruso ante su Ministerio de Relaciones Exteriores.
En un contexto más amplio, el incidente de Galati refleja una tendencia inquietante. Desde que Rusia comenzó a atacar los puertos ucranianos a lo largo del río Danubio, se han registrado hasta 28 incursiones de drones rusos en el espacio aéreo rumano. Sin embargo, esta es la primera vez que se reportan heridos en un país miembro de la OTAN y la UE.
La respuesta internacional no se hizo esperar. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, expresó la “solidaridad absoluta” de la Alianza con Rumanía y afirmó que la OTAN está “lista para defender cada centímetro del territorio aliado”. Por su parte, Ursula von der Leyen, jefa de la Unión Europea, anunció que se está preparando un 21° paquete de sanciones contra Moscú, calificado el ataque como una grave violación.
Este incidente no solo aborda una cuestión de seguridad territorial, sino que también pone de relieve la vulnerabilidad de las naciones que comparten frontera con Ucrania. La canciller rumana, Oana Toiu, declaró que los acontecimientos en Galati cumplen con los criterios para invocar el Artículo 4 del Tratado de Washington, que permite consultas entre aliados ante amenazas a su seguridad.
Mientras tanto, el Kremlin ha respondido a las acusaciones, descalificando las afirmaciones sobre su responsabilidad; sin embargo, la tensión en la región sigue creciendo. Este ataquepodría ser un catalizador para intensificar las acciones de defensa colectiva y la cooperación entre los países aliados en un escenario donde la seguridad se ha vuelto cada vez más incierta.
El seguimiento de este caso promete ser crucial para entender cómo se desarrollarán las relaciones en este complejo entramado geopolítico.
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