El 31 de agosto de 2026, en el contexto de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) que se celebra en Biskek, Kirguistán, el presidente ruso Vladimir Putin propuso convertir en permanente el régimen de exención de visados con China. Esta oferta fue parte de un encuentro bilateral con el presidente chino, Xi Jinping, en el marco de las reuniones que reúnen a líderes de diversas naciones del bloque regional.
Putin destacó que el flujo turístico entre Rusia y China había crecido un 43% en los primeros seis meses del año, un incremento que atribuyó a la actual política de libre tránsito entre ambos países. “Estamos dispuestos a trabajar juntos para que el régimen de exención de visados sea permanente, si la parte china lo considera posible y útil”, aseveró el presidente ruso, subrayando la importancia de fortalecer la cooperación entre las dos potencias.
La cumbre, que celebra su 25.º aniversario, reúne a líderes de países como India, Turquía e Irán, y ha sido un escenario recurrente para que Putin y Xi promuevan una visión multipolar del mundo frente a las presiones occidentales. En esta ocasión, Putin acusó a las naciones occidentales de ser responsables de la guerra en Ucrania, mientras que Xi procedió a denunciar lo que describió como “actos de intimidación” en relación con las tensiones entre China y Estados Unidos.
El contexto geopolítico en el que se desarrolla esta cumbre es complejo. La invasión de Ucrania por parte de Rusia lleva más de cuatro años, mientras que el conflicto entre Estados Unidos e Irán se intensifica. La llegada de los líderes a Kirguistán se produjo tras intercambios de fuego recientes entre Washington y Teherán. En este escenario, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, expresó en una reunión con el primer ministro indio, Narendra Modi, que continuar el conflicto no beneficia a ninguna de las partes involucradas.
El encuentro de Putin con Pezeshkian es significativo, especialmente tras la inusual visita a Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe, donde se abordaron temas delicados como los conflictos en Ucrania e Irán. Durante la cumbre, también se espera que Putin y Pezeshkian mantengan diálogos bilaterales, como lo confirmó el portavoz del Kremlin.
La cumbre de la OCS, que representa aproximadamente el 40% de la población mundial y el 25% del PIB global, enfrenta desafíos internos. Rusia y China compiten por la influencia en Asia Central, y ha habido históricas fricciones entre Pekín, Nueva Delhi e Islamabad. Así, el encuentro en Biskek resalta tanto la necesidad de cooperación entre los miembros del bloque como las tensiones que persisten en la región, planteando importantes interrogantes sobre el futuro de la política internacional en un mundo cada vez más interconectado y complejo.
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Datos basados en información reportada originalmente por infobae.com.






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