En los últimos meses, el conflicto entre Rusia y Ucrania ha escalado dramáticamente, particularmente tras el uso masivo de misiles RM48U por parte de las fuerzas rusas. Según datos oficiales ucranianos, estos ataques balísticos e hipersónicos alcanzaron cifras récord tanto en julio como en los primeros días de agosto de 2026.
El 5 de agosto, un misil de este tipo impactó una plataforma ferroviaria en Brovary, cerca de Kiev, lo que resultó en la trágica pérdida de ocho vidas. Este ataque, atribuido al RM48U, resalta la naturaleza devastadora y la falta de precisión de estas armas, diseñadas inicialmente como blancos para la práctica de defensa aérea.
Las estadísticas revelan que el 61% de los 228 misiles lanzados por Rusia durante ese periodo fueron RM48U, lo que representa un cambio notable en la estrategia militar de Moscú. Utilizando estos misiles —que poseen menor precisión y potencia en comparación con otros sistemas como el Iskander—, Rusia puede conservar sus misiles más efectivos para operaciones futuras.
El RM48U, cuyo nombre significa “misil blanco” en ruso, es lanzado desde sistemas S-400 y sigue una trayectoria balística. Este lanzamiento masivo ha permitido a las fuerzas rusas llevar a cabo una ofensiva aérea diaria sin agotar sus reservas de misiles de alta precisión. De hecho, en julio se lanzaron solo 38 misiles Iskander, una reducción significativa en comparación con más de 100 en meses anteriores.
Los analistas han señalado que, en promedio, los RM48U desviaron alrededor de 300 metros de su objetivo, lo cual ha resultado en un aumento de las víctimas civiles. Esto fue evidente en el caso del ataque a Brovary, donde las evidencias forenses confirmaron la utilización de un RM48U, a través del análisis de los daños ocasionados.
Mientras tanto, Rusia continúa negando haber atacado intencionadamente a civiles, argumentando que sus acciones están dirigidas contra infraestructura militar. Sin embargo, la situación en el terreno sugiere lo contrario, con un alarmante aumento en el número de víctimas.
La Fiscalía General de Ucrania ha alertado también sobre la reducción de sus capacidades de defensa aérea, al haber agotado prácticamente las reservas de interceptores Patriot. Este hecho ha suscitado una llamada de atención desde Ucrania hacia sus aliados occidentales para que intensifiquen el suministro de estos sistemas de defensa vitales.
En el contexto de estas tensiones, el número de civiles muertos en Ucrania alcanzó 437 en julio, la cifra más alta en meses, la cual ha sido atribuida en gran parte a los ataques con misiles. Esta escalada de la violencia se produce mientras los líderes ucranianos, como Volodymyr Zelenskiy, hacen eco de la necesidad urgente de más recursos para proteger a su población.
Ahora, mientras el conflicto parece entrar en una nueva fase, tanto los analistas occidentales como las autoridades ucranianas observan con suma atención los movimientos de Rusia, así como su capacidad de producción de misiles. Se estima que Moscú proyecta aumentar la fabricación de misiles RM48U de 200 unidades en 2025 a 480 en 2026.
A medida que estos eventos se desarrollan, el futuro del conflicto y la estabilidad en la región continúan siendo inciertos, dejando a la comunidad internacional en un estado de alerta constante.
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