En Rusia, la guerra que antes era solo un ruido de fondo ahora se siente más presente en la vida cotidiana de la población, con impactos visibles como largas filas para comprar gasolina, incendios en almacenes y ataques con drones en zonas cercanas a Moscú. A pesar de estos efectos, la mayoría de los rusos evita quejarse abiertamente, ya sea por lealtad, temor o costumbre, y muchos minimizan los problemas con frases como 'todo está bien'1.
Encuestas recientes muestran que casi el 60 por ciento de los rusos presta poca o ninguna atención a los combates, y seis de cada diez consideran que el país va por buen camino, a pesar de los desafíos económicos y de seguridad1.
El impacto cotidiano de la guerra
La guerra en Rusia ha dejado de ser un tema distante para muchos ciudadanos y se ha vuelto parte de la rutina diaria. En localidades cercanas a Moscú, como Sofino, los ataques con drones han provocado incendios en zonas industriales y daños en complejos residenciales, con víctimas mortales incluidas1.
Los automovilistas enfrentan largas filas en las gasolineras, donde el precio de la gasolina ha alcanzado los 3.25 dólares por galón, considerado muy alto para los estándares rusos. Sin embargo, algunos restan importancia a la escasez y consideran que la situación se exagera1.

Reacciones de la población rusa
La respuesta de la sociedad rusa ante la guerra es en gran medida de resignación. El miedo a represalias y el conformismo fomentados por un gobierno represivo llevan a muchos a evitar expresar inconformidad. La mayoría siente que tiene tan poca influencia sobre la política como sobre el clima1.
Algunos ciudadanos, como Danya y Lusya, expresan su apoyo al presidente Vladimir Putin y consideran que los ataques refuerzan la unidad nacional. La propaganda estatal y la costumbre de sobrellevar crisis históricas contribuyen a esta actitud1.
Estrategia militar y efectos en la opinión pública
La estrategia ucraniana de atacar infraestructuras económicas y militares busca que los rusos sientan los efectos de la guerra y exijan su fin, pero hasta ahora no ha logrado un cambio drástico en la vida cotidiana ni en la postura general de la población1.
Los ataques han politizado a algunos sectores, pero en general han generado más odio hacia Ucrania y sus aliados occidentales que enojo contra el propio gobierno ruso. El orgullo nacional y la capacidad de adaptación siguen siendo factores clave1.
Encuestas y percepción social
Según una encuesta del Centro Levada realizada el mes pasado, casi el 60 por ciento de los rusos presta poca o ninguna atención a los combates, el nivel más alto registrado hasta ahora. Además, seis de cada diez consideran que el país va por buen camino, lo que representa un aumento de 10 puntos porcentuales respecto a junio1.
Aunque la fiabilidad de las encuestas en un entorno autocrático es limitada, los datos sugieren que la estrategia del gobierno para aislar a la población de los efectos directos de la guerra ha sido efectiva, a pesar de los crecientes problemas económicos y de seguridad1.
Nota de la Redacción: esta nota se basa en la información disponible al publicarla y se actualizará si otras fuentes aportan más datos.
Fuentes
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Datos basados en información reportada originalmente por Diario de Yucatán.






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