Durante el primer año bajo la presidencia de Hugo Aguilar Ortiz en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), se reportaron 15,051 asuntos ingresados. De este total, el pleno resolvió 2,640 casos, lo que representa el 17.5% de los asuntos entrantes. En contraste, durante el primer año de su predecesora, Norma Lucía Piña Hernández, se registraron 16,405 asuntos, con una resolución del 5% (833) por parte del pleno.
Esta diferencia se enmarca en el contexto de la reforma judicial de 2024, que modificó la elección de ministros, jueces y magistrados a través del voto popular y eliminó las anteriores Primera y Segunda Salas del tribunal. Actualmente, la Corte funciona íntegramente en pleno.
Si se considera el total de 13,231 asuntos que han sido resueltos, la tasa de resolución alcanza el impresionante 87.9%. Esto es notable, pues incluyendo los casos de rezago de la administración anterior, la Corte ha logrado resolver un 88% de los asuntos ingresados. Paradójicamente, si no se hubiera heredado este rezago, el balance entre la entrada y salida de casos habría sido equilibrado.
En este sentido, Aguilar Ortiz enfatizó en su primer informe anual que el rezago no es un signo de ineficiencia, sino muestra de un cambio profundo en la dinámica del tribunal. De los 1,479 casos que quedaron de la administración anterior, solo 44 permanecen sin resolver, algunos de los cuales estaban pendientes desde 2014 o 2015, evidenciando un atraso significativo.
Además, se han reportado cifras específicas por cada sala de la extinta estructura. La Primera Sala había recibido 1,951 asuntos, con un egreso del 83.7% (1,634), mientras que la Segunda Sala, con 1,603 expedientes, logró resolver el 87% (1,396).
Aguilar Ortiz destacó la implementación de un criterio técnico jurídico más riguroso en la admisión de nuevos casos, lo que ha permitido que solo se consideren asuntos de relevancia y trascendencia para la nación. Esta estrategia pretende erradicar prácticas anteriores en las que se admitían casos para ser archivados, asegurando así que cada asunto tenga un tratamiento adecuado y eficiente.
En resumen, el primer año bajo la dirección de Aguilar Ortiz ha mostrado una gestión más efectiva en la resolución de casos, con cifras que subrayan un cambio notable en el funcionamiento del máximo tribunal. Este avance se percibe no solo en la cantidad de asuntos resueltos, sino también en la rectificación de prácticas que anteriormente limitaban la eficiencia del tribunal.
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