Con la reciente designación de cárteles de la droga como organizaciones terroristas por parte del gobierno de Estados Unidos, las instituciones financieras están ante un desafío sin precedentes en lo que respecta a la vigilancia y detección de transacciones vinculadas con actividades ilícitas. Alyssa Iyer, directora de Prevención de Lavado de Dinero en Lynx Tech, una firma especializada en detección de fraude y crimen financiero, ha alertado sobre la importancia crítica de este cambio.
La administración actual está dando señales claras sobre las actividades ilegales que ahora asocian directamente a estas organizaciones con el terrorismo. Desde la perspectiva de Iyer, es imperativo que los bancos en México no solo presten atención a las alertas emitidas por el gobierno estadounidense, sino que también adapten sus protocolos y modelos de detección para mantenerse al día. Ignorar estas recomendaciones podría significar quedarse atrás en un entorno cada vez más complejo.
Además, la vigilancia intensificada puede acarrear consecuencias significativas, como sanciones impuestas recientemente a instituciones como Vector Casa de Bolsa, Intercam y CIBanco, donde la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) del Departamento del Tesoro estadounidense prohibió cualquier transferencia de fondos con estas entidades. Tal normativa incluye restricciones sobre cuentas y direcciones de criptomonedas asociadas con ellas, lo que complica aún más el panorama para las instituciones afectadas.
En este contexto, Iyer enfatiza el papel crucial que puede jugar la tecnología, fundamental para la integración de modelos que permitan identificar señales de alerta específicas. Esto se aplica a procesos como el de “Conoce a tu Cliente” (KYC) y el monitoreo de transacciones. La especialista subraya que es esencial aplicar controles a todas las operaciones financieras, con el objetivo de mitigar riesgos y reducir falsos positivos.
Las instituciones deben realizar un seguimiento continuo del perfil de sus clientes, buscando cambios que pudieran indicar que una entidad está bajo la influencia de un grupo criminal. Iyer advierte que los sistemas de Prevención de Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo (PLD/FT) deben estar bien fundamentados y alineados tanto con los estándares del GAFI como con las normativas locales e internacionales.
El uso de herramientas avanzadas como la Inteligencia Artificial puede ser determinante, facilitando no solo la detección de anomalías en grandes volúmenes de datos transaccionales, sino también mejorando los análisis de patrones complejos y aumentando la precisión de los modelos de riesgo.
Iyer ilustra esta necesidad con ejemplos concretos: un pequeño negocio en una zona rural que comienza a realizar transferencias frecuentes hacia China puede representar una clara señal de alerta. Según su análisis, la capacidad de monitorear y evaluar constantemente este tipo de comportamientos es esencial para que las instituciones puedan demostrar, en caso de auditorías regulatorias, que están tomando en cuenta todos los riesgos relevantes, no solamente los internos.
La tecnología, bajo estos parámetros, emerge como un aliado estratégico fundamental en la lucha contra el crimen financiero, permitiendo a las instituciones manejar un entorno regulatorio cada vez más exigente y complejo. Esto es especialmente relevante en un momento en que las implicaciones de no cumplir con estas normativas pueden resultar en sanciones severas y un daño reputacional considerable.
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