Lo vivido el 14 de febrero de 2026 en el Ramón Sánchez-Pizjuán ha dejado a la afición del Sevilla con una sensación de profunda indignación. La expulsión de Matías Almeyda, entrenador del equipo, ha sido el catalizador de una serie de controversias que han llevado al club a presentar una queja formal ante el Comité Técnico de Árbitros (CTA).
El partido estuvo marcado por una doble amarilla a Juanlu, que dejó al Sevilla en desventaja numérica durante largas fases del encuentro. Además, un posible penalti sobre Agoumé no fue sancionado, lo que ha incrementado la frustración de los directivos nervionenses. La situación no solo afecta la dinámica del equipo, que se encuentra en una etapa crucial de la temporada, sino que también pone en tela de juicio la consistencia del arbitraje en LaLiga.
El club ha expresado con claridad su percepción de que está siendo perjudicado por decisiones arbitrales que carecen de criterios claros y objetivos. Almeyda y el futbolista Joan Jordán también vieron tarjetas rojas por protestar, lo que ha alimentado la crítica hacia el arbitraje. Según los servicios jurídicos del Sevilla, se está preparando un escrito que se presentará al Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol. Este documento incluirá el acta del partido y material audiovisual que, a su juicio, evidencia una discrepancia entre las decisiones del árbitro Iosu Galech y lo que realmente ocurrió en el campo.
La paciencia del club ha llegado a un punto crítico. Se están jugando mucho en la competición y consideran que no pueden esperar más para reclamar arbitrajes más justos y evitar futuros errores que afecten su desempeño.
Esta situación refleja un problema mayor dentro del fútbol español, donde las decisiones arbitrales se convierten en un tema recurrente de controversia y malestar. La evolución de este caso será atenta, tanto por su impacto inmediato en la clasificación del Sevilla como por las implicaciones que pueda tener en el tratamiento del arbitraje en el futuro.
Los acontecimientos del 14 de febrero de 2026 no son solo un capítulo de un partido, sino un reflejo de la lucha del Sevilla por la justicia en el marco de LaLiga. La respuesta del CTA y el desarrollo de los reclamos del club determinarán los próximos pasos y la dirección que tomará el equipo en el resto de la temporada.
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