Una nueva fase en la relación entre México y Estados Unidos parece estar emergiendo tras una conversación reciente entre la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y el expresidente Donald Trump. En una llamada que se extendió por 15 minutos, realizada el 12 de enero de 2026, Sheinbaum y Trump discutieron diversos asuntos, centrándose en la posibilidad de una intervención estadounidense en México, algo que el republicano ha amenazado en varias ocasiones.
La mandataria utilizó la ocasión para reafirmar la soberanía de México, rechazando cualquier sugerencia de intervención militar bajo el pretexto de combatir el narcotráfico. “Eso no está sobre la mesa”, aseguró, y enfatizó que su administración está comprometida a reforzar su propio combate al crimen organizado. Durante la conversación, Sheinbaum mencionó que la exportación de fentanilo hacia Estados Unidos se había reducido en un 50% y la tasa de homicidios había registrado su punto más bajo en una década, con una disminución del 40% desde que asumió en octubre de 2024.
Desde que Trump volvió a ocupar la Casa Blanca, la relación entre ambos países se ha visto marcada por tensiones, especialmente debido a la incursión de EE. UU. en Venezuela y sus amenazas de intervenir en México. Sin embargo, Sheinbaum ha optado por un enfoque cauteloso, priorizando el diálogo directo en lugar de las confrontaciones públicas. En este sentido, destacó la importancia de mantener una conversación amiable y directa, evitando el espectáculo mediático que suelen generar este tipo de encuentros.
A lo largo de este primer año del segundo mandato de Trump, los dos líderes han intercambiado un total de 15 conversaciones, lo que refleja un esfuerzo conjunto por manejar los complejos temas bilaterales, como la seguridad y la migración. Sheinbaum ha trabajado arduamente para demostrar resultados tangibles en el combate al narcotráfico, incluyendo un récord de 40,000 detenciones en 14 meses y el despliegue de 10,000 militares en la frontera norte, lo que ha contribuido a reducir la migración irregular hacia Estados Unidos, otro objetivo crucial de la administración Trump.
Sin embargo, México también ha dejado claro que espera un compromiso recíproco por parte de EE. UU., exigiendo medidas efectivas para frenar el contrabando de armas que alimenta a los cárteles mexicanos. En este sentido, la presidenta subrayó que cualquier cooperación debería respetar la soberanía de México y establecer relaciones de igualdad en lugar de subordinación.
La conversación culminó con una mención de temas pendientes que se abordarán en futuros diálogos, como las inversiones conjuntas y la situación de migrantes mexicanos en Estados Unidos. Además, se anunció la próxima reunión en Washington de altos funcionarios de ambos países para seguir avanzando en estos asuntos bilaterales.
En un entorno que Sheinbaum describe como “delicadísimo”, su mensaje es claro: “Cooperación sí, subordinación no”. Este enfoque prudente y constructivo podría ser clave para navegar en el complicado entramado de relaciones entre México y Estados Unidos en los meses y años venideros.
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