La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha hecho una declaración contundente respecto a la Organización de los Estados Americanos (OEA), en el contexto de la reciente Elección Judicial en el país. En su visita a Morelos para presentar el programa “Salud Casa por Casa”, Sheinbaum subrayó que la OEA debería mantener sus comentarios y recomendaciones al margen, ya que su intervención sobre el modelo elegido por los mexicanos carece de atribución.
La mandataria afirmó: “Que la OEA opine cómo se desarrolló la elección, pero que se guarde, porque no está en sus estatutos lo que significa la profunda reforma del poder judicial en nuestro país”. Este llamó a la soberanía nacional, reiterando que es el pueblo de México quien debe decidir cómo se configura su sistema judicial, en contraste con sistemas anteriores donde unos pocos senadores tomaban esas decisiones.
La OEA había enviado observadores para evaluar el proceso electoral, y aunque Sheinbaum aceptó que estas opiniones sobre la paz y desarrollo de la elección son válidas, advirtió que no deben extenderse a cuestiones más amplias relacionadas con la justicia mexicana. “¿Qué es mejor? ¿Cómo antes que unos cuantos senadores decidan a la Corte o que sea el pueblo de México en elección?”, planteó, aludiendo a la importancia del voto popular en la selección de los miembros de la Corte, jueces y magistrados.
Paralelamente, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) rechazó las recomendaciones del informe preliminar de la OEA, en el que se mencionan oportunidades de mejora en el proceso electoral. La SRE afirmó que “la Misión de Observación Electoral de la OEA rebasó el mandato de la misma e incurrió en acciones contrarias a los principios de la Carta de la Organización”.
El informe de la OEA, que abarcó 37 páginas, describió el proceso electoral como “sumamente complejo y polarizante”, e instó a los órganos políticos y autoridades electorales a considerar mejoras para garantizar la sostenibilidad del sistema adoptado. Sin embargo, la recomendación también indicó que dicho modelo de selección no debía replicarse en otros países de la región.
Esta serie de eventos pone en relieve las tensiones entre la soberanía nacional y las recomendaciones internacionales, en un momento crítico para el desarrollo de la justicia en México. Las palabras de Sheinbaum no solo abren un debate sobre las actuaciones de la OEA, sino que también refuerzan la idea de que el pueblo debe tener la última palabra en sus instituciones más fundamentales.
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